Dum morimus, vivamus

Publicado por el Nov 1, 2009

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Los muertos, en México, no son, pero están. O no están, pero son. Los muertos, en México, nunca abandonan a los vivos: pasan a otra dimensión, contigua de una misma realidad compartida. La brecha fatal que aportara la fe católica no acabó con esa aproximación festiva a la muerte heredada de los pueblos prehispánicos. La Flaca es un elemento cotidiano, propicio a la sonrisa antes que al llanto, fácilmente permeable a la influencia del vecino Halloween. Catrinas y calabazas, truco o trato, máscaras y piñatas, fieles y santos, calaveras de azúcar y flores de cempasúchil. Las mariposas monarca ya se acercan a los bosques de Michoacán con las almas de los niños difuntos en sus alas. Desde la isla de Janitzio, los pescadores purépechas extienden sus redes y sus cirios sobre las aguas del lago de Pátzcuaro, mientras en la vecina Tzintzuntzan sube a escena Don Juan Tenorio (quien nunca pronunció aquello de “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”, aunque bien pudiera haberlo hecho). Millones de familias se acercarán hoy y mañana a los cementerios para compartir comida, bebida y canciones con quienes nos precedieron. En los hogares no faltan altares de muertos, con una botellita y una cajetilla del licor y el tabaco preferidos del familiar que no nos dejó del todo. Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando. Vivir es morir un poco cada día.

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"En las escuelas y en los periódicos debiera recordarse constantemente a los americanos el deber de pensar en España; a los españoles, el de pensar en América". Alfonso Reyes.Más sobre «Archivo de Indias»

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