Banquetas

Publicado por el jun 11, 2008

Compartir

Reproduzco el muy revelador texto “La economía política de las banquetas”, publicado hace ocho años por José Antonio Aguilar Rivera en la revista “Nexos”, y que esta semana recogía Héctor Aguilar Camín en su columna de “Milenio”. (Banquetas es como se les llama en México a las aceras).

Las banquetas revelan una parte del carácter nacional. Se encuentran a medio camino entre la propiedad privada y la vía pública. Son un espacio híbrido, una especie de tierra de nadie donde se permiten los despropósitos más escandalosos. Los particulares saben que son espacios públicos, pero creen que les pertenecen; el Estado sabe que atenderlas es una obligación que jamás cumplirá y por lo tanto le concesiona a los particulares sus banquetas.
En mi calle, un vecino decidió revestir la acera frente a su casa de mosaico blanco; me imagino que el parche de color de horchata es una especie de alfombra de bienvenida para su automóvil. Más adelante, frente a una vecindad, el concreto de la acera se ha roto y los transeúntes deben maniobrar para evitar tropezar. Quienes transitan las calles salvan coladeras sin tapas, suben rampas caprichosas, padecen la basura abandonada en las esquinas. Los temblores han hecho su contribución al caos aceril, así como los árboles, cuyas raíces muchas veces acaban por levantar y romper el pavimento.
En general, las banquetas presentan una aglomeración caótica de parches de cemento, asfalto y concreto quebrado. Son una metáfora de las áreas grises en nuestra vida pública: aquellas que supuestamente son comunes, pero que en realidad han sido privatizadas. Las aceras de la ciudad semejan los registros geológicos: en ellas encontramos rastros antiquísimos de nuestros males seculares. Las fechas de los despropósitos se hallan inscritas en el concreto.
Muchos factores dan cuenta de la economía política de las banquetas: años de políticas públicas erráticas, las crisis fiscales de los gobiernos, una nula cultura de lo público, una estructura de incentivos que induce a la privatización y un Estado ausente, pobre e irresponsable.

Mala ciudad, ésta, para pasear. O para ir en silla de ruedas.
Pero el asunto viene de antiguo, y sigo con Aguilar Camín, que reproduce un escrito de Manuel Gutiérrez Nájera que ya ha cumplido un siglo:
¿Ustedes han visto un Ayuntamiento que se esté más quieto, sin hacer ruido ni meterse los dedos en la boca? ¿Sabe de otro que haya dado menos qué decir? El Ayuntamiento recibió la Ciudad como en depósito y va a entregarla con los mismos adoquines, con los mismos baches, con los mismos precipicios y con los desperfectos y averías ocasionados por el tiempo. ¿Se puede andar bajo el Ayuntamiento de 1894 sobre los pavimentos de 1849?

Compartir

ABC.es

Archivo de Indias © DIARIO ABC, S.L. 2008

"En las escuelas y en los periódicos debiera recordarse constantemente a los americanos el deber de pensar en España; a los españoles, el de pensar en América". Alfonso Reyes.Más sobre «Archivo de Indias»

Archivo