A vueltas con el lío de la contaminación

Publicado por el Nov 6, 2016

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Por segundo año consecutivo, la actual corporación madrileña se las tiene que ver con una contaminación desatada. Por lo menos las lluvias de estos días han aliviado algo la situación, y es de justicia reconocer que, a diferencia del invierno pasado, ha habido algo más de anticipación en la comunicación de las medidas a tomar.

Algo, que no todo lo necesario, porque alertar de si se puede o no ir al día siguiente con el coche a la ciudad a las 11,30 de la noche, sin ir más lejos para ir a trabajar, no parece de recibo. Luego Manuela Carmena sale con una de las suyas, alegando que hasta el último momento no se podía contrastar la información de las estaciones de medición, como «la fiebre que sube a los niños por la noche».

Dicho esto, el lío que de nuevo tenemos entre manos es de órdago. Sí, porque la última es bajar el límite a 70 km/h en los accesos y la circunvalación M-30. Los coches, ¿contaminan menos así? Pues muchos todo lo contrario.

Sobre todo aquellos a los que circular a esa velocidad les supone un «martirio» (al coche, no al dueño) imposible de arrastrar: obliga a una marcha inferior (ir con la cuarta o la quinta puesta, en vez de con la siguiente) simplemente porque el motor no tolera un régimen tan bajo con una velocidad larga. Y entonces el consumo aumenta, y con él las emisiones de CO2.

escapeEso por una parte. De otra, los valores de NOx son los que más se han disparado estos días en la capital de España. Y ahí son decisivos los diésel, los más perniciosos. Pero, ojo, también los cientos de vehículos municipales de gasóleo: desde autobuses de la Empresa Municipal de Transportes a coches de policía y de otros muchos servicios. Y de esos, como de las calderas y otras instalaciones industriales que también contaminan a modo, ni mu.

¿Solución? Prohibir, a tocateja. Pero prohibir al particular circular en coche, metiendo en «la cesta» a «moros y cristianos», incluidos profesionales (médicos particulares, comerciales, oficios, etc) a los que no le queda otra que tirar del vehículo para trabajar. Sí señora alcaldesa, para trabajar.

Durante estos días ni palabra sobre refuerzo de transporte público más limpio o eficiente, o de la puesta en marcha de aquellos (¿olvidados?) aparcamientos periféricos de los que el año pasado habló la delegada de Medioambiente y Mobilidad, Inés Sabanés.

Por el contrario, je, siempre lo mismo: ha quedado clarito clarito lo de las multas de 90 euros por aparcar en zona SER durante la moratoria. Cero alternativas y palos, muchos palos. ¡Ah, sí!, me olvidaba: la solución es comprarse un híbrido o un eléctrico. Así, rapidito y baratito, como si tal cosa…

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