Sí, el cambio de horario nos afecta al volante

Publicado por el oct 30, 2016

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Como  cada año por estas fechas, a las 3 de la madrugada nuestros relojes, como «por arte de magia» (y mandato institucional), han pasado a marcar las 2. No voy a alentar la controversia que genera este cambio: unos piensan que ahorra luz por la mañana y otros lo rechazan porque los días se tornan irremediablemente más cortos.

Lo que es evidente es que este mini jet-lag produce consecuencias en las personas, y las personas conducen coches. En primer lugar, cuando se adelanta o se atrasa la hora se produce un cambio en el ‘reloj corporal’ que incide directamente en los estados de sueño y vigilia.

Tanto es así que la alteración puede afectar negativamente a los estados de ánimo y humor; a la sensación de cansancio y somnolencia… Incluso puede dificultar la atención o la concentración, aspectos clave al volante.

De ahí la importancia, ahora como nunca, de mantener buenos hábitos de sueño, algo que por otra parte deberíamos hacer siempre y que muchos se toman a beneficio inventario o, simplemente, desconocen cómo llevar a la práctica.

coche_nocheAl adelantar el amanecer es probable sufrir deslumbramientos al volante que dificulten la visión. Primer punto: nada mejor que utilizar unas buenas gafas polarizadas, también para evitar destellos a la salida de túneles o si el sol refleja en edificios y vehículos.

Menos horas de luz solar equivale a conducir durante más tiempo en noche o penumbra. Esto supone a una reducción del 70% en la agudeza visual, con la consiguiente merma en nuestra capacidad para detectar objetos y calcular correctamente distancias.

Cansancio, somnolencia, inseguridad conduciendo… Todo ello se traduce en más errores y en tiempos de reacción más abultados. Por eso es tan importante vigilar la velocidad a la que circulamos, con la visibilidad altamente condicionada.

Estos días, los expertos recuerdan la importancia de adoptar hábitos de adaptación que contribuyan a evitar accidentes. Por ejemplo, no mirar demasiado a un punto fijo, sino visualizar varios a la vez, entre otros supervisando los retrovisores con mayor frecuencia (se habla de 10 segundos), para mantener un conocimiento permanente del entorno.

Revisar la vista al menos una vez al año (conduciendo, el 90% de la información llega por la vista) también es imprescindible para detectar problemas visuales y evitar riesgos y percances en carretera. Y eso que el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) advierte que el 25,7% de los españoles de 18 a 30 años no lo ha hecho jamás…

Algunos consejos más: es importante no abusar de la calefacción e incluso conducir acompañados cuando anochezca, parar al menor síntoma de fatiga (que de ningún modo se combate «a golpe» de cafeína), hidratarse bien, conectar el alumbrado de cruce una hora antes del ocaso, no conducir con la luz interior puesta y llevar bien limpitos faros, pilotos y lunas. Ojo, las últimas provocarán ingratos y peligrosos reflejos si no van en condiciones.

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