Carmena y el tráfico: S.E.R. o no S.E.R.

Publicado por el Aug 14, 2016

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Pasado un año de la llegada al poder de Ahora Madrid al consistorio de la capital de España, primera plaza nacional también en materia de tráfico, cabe preguntarse qué ha cambiado. La respuesta es rápida: nada.

La última, una más de chiste, ha sido el episodio protagonizado por el Área de Movilidad, a cargo de Inés Sabanés. La primera secuencia del nuevo sainete la protagonizó hace unos días la técnico de su equipo Elisa Barahona, que dejaba caer que el Ayuntamiento ampliaría la zona de estacionamiento regulado (por sus siglas, S.E.R.) tanto en horario (hasta las 12 de la noche), como en días (la semana al completo) y espacio (más allá de la actual almendra que encierra la circunvalación M-30).

A priori, la «guerra» estaba servida, como se demostró en tiempos de Alberto Ruiz Gallardón como primer edil, artífice de los parquímetros en Madrid, que llevó a barrios como Carabanchel. Poco después tuvo que recular y sacar del espacio S.E.R. a zonas que lo boicotearon desde el minuto uno. Espacios en los que el aparcamiento urbano «de pago» no tenía otro sentido que el recaudatorio, para qué engañarse.

serA imagen y semejanza de aquello, los responsables del área no han tardado en dar marcha atrás. ¿Globo sonda? ¿Falta de coordinación política y de comunicación? La foto fija es elocuente: Sabanés desautorizaba en horas a su técnico alegando que entre sus planes para mejorar la movilidad y los niveles de contaminación en la capital no figura ampliar el horario S.E.R. ni llevarlo fuera de la frontera M-30.

Dejaba así en el aire a un miembro cualificado de su equipo, alegando que las declaraciones de Barahona se hicieron en un contexto de «ámbito académico con poco o nada que ver con el proceso del Plan de Calidad del Aire en el que trabaja el Consistorio». En menos de 24 horas la cosa quedaba así de clara: «Lo que vale es lo que yo os estoy contando aquí y ahora», zanjaba Sabanés.

Eso sí, ojo: el área de Movilidad estudia prohibir el estacionamiento en los barrios «frontera» con la M-30, con sanciones a los no residentes, dicen, «para descongestionar el tráfico y los accesos a la almendra central». A saber: las primeras zonas que sufrirían el corte podrían ser la parte alta de la calle Alcalá, Arturo Soria y Puente de Vallecas. De los parking disuarios prometidos (también por Sabanés) nunca más se supo.

En fin, un desatino tras otro, también en materia de tráfico, ahora protagonizado por la «nueva política». Un circo lamentable que viene a sumarse a la improvisación sufrida el pasado invierno por la contaminación, pero sobre todo a la cancelación del proyecto Madrid Norte, con el colapso que vive la zona en cuanto a infraestructuras viales (y peor que va a estar) y a la chapuza en la que promete convertirse el cierre de Madrid Río, una vez se desmantele el estadio Vicente Calderón: nada de soterrar los metros que faltan de M-30 y acercar espacios. No, es mejor «cubrir» el tramo, digo yo que si con una carpa o alguna genialidad similar. ¡Dónde va a parar…!

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