Por el centro de Madrid, a paso de tortuga

Publicado por el jun 18, 2016

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La verdad es que lo del equipo de gobierno de Manuela Carmena al frente del consistorio madrileño no tiene nombre, más allá de la inquina que parece sentir a todo lo que implique desarrollo.

No sólo se han llevado por delante la operación Chamartin, con las nuevas infraestructuras que acarreaba (absolutamente necesarias en un espacio en desarrollo ya congestionado) y los 120.000 puestos de trabajo que, diferidos en el tiempo, aparejaba. Ahora, de paso, amaga con dejar el límite de velocidad a 30 km/h desde 2017 en distritos como Centro y Chamberí. De verdad, ¡qué odio y qué resentimiento hacia el automóvil! Y eso que ellos también lo usan, vaya si lo hacen.

Según el delegado de Desarrollo Urbano Sostenible (DUS), José Manuel Calvo, el objetivo es reducir la contaminación atmosférica y acústica en las zonas más afectadas por el tráfico rodado. Una propuesta que iría acompañada de «otras medidas encaminadas a reducir el uso del vehículo privado en la capital». Claro que rápidamente, la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, que comparte competencias en movilidad, puntualiza que «la reducción de la velocidad es una línea de trabajo que tomaría forma definitiva en el futuro plan, si procediera». Buena coordinación en el mensaje, sí señor.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA¿De verdad esta gente sabe lo que significa circular a 30 km/h? Porque una cosa es cruzar una travesía peligrosa a esa velocidad, por ejemplo en los alrededores de un colegio, y otra bien distinta ir de una punta a otra del barrio a un ritmo inconcebible por lento.

¿Qué subyace en todo esto? ¿Salvaguardar al peatón? ¿Contaminar menos? Ni lo uno ni lo otro. Porque si los dichosos coches que tanto mal causan han que ir a semejante límite, ¿por qué no prohibir directamente su circulación y a otra cosa? ¿O es que la idea es sembrar radares aquí y allá y, de paso, sacar cientos de miles de euros al bolsillo de los conductores, sean madrileños o no?

Y, lo de siempre, ¿dónde están las alternativas al coche? Hay que ser más serios y, de una santa vez, aprender a gestionar con eficacia y dejarse de tanta ocurrencia ridícula y simplona. Además de prohibir y prohibir mientras se recaudan tasas como el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (el famoso «numerito» del que estos señores no dicen ni palabra), e ingentes sumas en multas y sanciones, ¿qué alternativas les quedan a los usuarios?

Ninguna, para variar, ni mejoras en el transporte público, ni estacionamientos periféricos disuasorios, ni un asfalto como «Dios manda» (lo hay capaz de reducir la sonoridad de los vehículos), ni nada de nada. ¿Algún novedoso e imaginativo apoyo a los coches menos nocivos con el entorno? ¡Qué tonteria! Quizá andar, muy sano sí, o ir en bici, aunque visto lo visto, a la velocidad que algunos se mueven en esto de los pedales, habrá que multar del mismo modo cuando vayan (que lo hacen) por encima del nuevo límite.

Pura demagogia, felonía política. Je, lo de esta gente de Ahora Madrid al frente del primer ayuntamiento de España, con dislates día sí y día también, es de risa, sino fuese tan patético y reiterado en el ridículo.

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