Entonces, ¿conducen ellas mejor que nosotros?

Publicado por el Jun 12, 2016

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Éste es uno de esos «temibles» asuntos que, tarde o temprano, conviene afrontar, como hace poco me recordaba un amigo de profesión. Y digo «temibles» porque, seguro, nunca llueve a gusto de todos, no hay consenso que valga y lo normal es acabar polemizando con exabruptos tipo «machista», como poco.

Por partes. La organización de seguridad vial The Guild of Experienced Motorists (GEM) señala que las mujeres conducen mejor que los hombres, de acuerdo a parámetros objetivos basados en su experiencia. Esto supone que, por ejemplo, el accidente típico de ellas sucede a baja velocidad, sobre todo en cruces, y que raramente deriva en muerte o heridos graves. Por el contrario, los siniestros en los que nos vemos implicados nosotros, al parecer ligados a la asunción voluntaria de conductas de mayor riesgo y a la comisión de infracciones, derivan en secuelas mucho más serias.

Sólo en Reino Unido y durante 2006, el 87% de los culpables de accidente fueron hombres, y los detectados como conductores peligrosos (ellos), ojo, el 96%. Cierto: conducimos un 30% más que las mujeres, según la estadística, pero la diferencia no justifica el exceso de imprudencia ni la mayor siniestralidad masculina.

1-ellaCientíficamente, está demostrado que el hombre asume mayor riesgo por la mayor carga de testosterona que acarrea. Algo especialmente perceptible en los conductores más jóvenes, hasta 25 años. Luego, desde los 60, las diferencias entre sexos pasan a ser testimoniales.

De una u otra forma, tradicionalmente el hombre se asocia a la fuerza, a la agresividad y al riesgo. Ellas, por el contrario, son más proclives a preservar la vida. Otro dato, éste de la OMS: por cada mujer que muere en accidente de tráfico, fallecen tres hombres.

Hace algún tiempo, en mi post «Hombres vs. mujeres, ¿quién conduce mejor?» explicaba, conforme a un estudio de la firma de neumáticos Goodyear, que somos más temerarios al volante y que vamos más al límite que ellas, en general más temerosas. En términos generales, conducimos más rápido, quizá con mayor habilidad, sí, pero asumiendo más riesgo. Y no nos asusta igual ir de noche o con mala climatología, nos fastidian más las restricciones de velocidad… Por su parte, las conductoras actúan con más cautela, aunque también las hay que van «a pulmón» porque llegan tarde a todas partes, aunque sea con niños a bordo.

Todo esto es bastante genérico, porque luego está el caso de cada cual. Conozco féminas muy sobraditas que «muerden» el trasero del coche precedente, como si circulasen por un circuito de carreras, aunque honestamente creo que son las menos. Normalmente, en carretera son más precavidas, quizá más inseguras.

Cuestión aparte es la desidia. Porque está demostrado que, quizá porque van más lentas o distraídas, se despistan más, y acaban sufriendo golpes «tontos» (de aparcamiento, roces, pilotos rotos, alcances de chapa…) Y no digamos el «rostro» de las que, por su cara bonita, o «porque yo lo valgo», aparcan en doble o triple fila atravesando el coche «como sea». Normalmente para sacar la compra de súper y a los críos del colegio. Eso también es conducir mal, qué caray, mezclando falta de educación y habilidad con exceso de osadía. También hay señores que siguen pautas así, pero que aquí ellas se llevan la palma es innegable.

Remato la polémica con una aspecto que también recogí en el mencionado post de Apuntes sobre ruedas. Luego, que cada cual interprete: la tan perseguida igualdad entre sexos derivó hace un tiempo en una Sentencia del Tribunal de Justicia Europeo en virtud de la cual las aseguradoras no pueden usar la variable del sexo para determinar los precios de las primas de coche. Y eso que la estadística está ahí: según datos de la DGT sobre accidentes con víctimas mortales (año 2009), en 234 de ellos conducía un hombre y en 25 una mujer.

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