Sí, fumar es un peligro, y conduciendo más

Publicado por el jun 6, 2016

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Ojo al dato, que decía aquel: según la OMS, 1.250.000 personas mueren al año en accidentes de tráfico y 50.000.000 sufren traumatismos de diversa índole. En ese drama, las distracciones responden a la mitad de las colisiones con víctimas. Pero hay quien no le da valor, y por ejemplo sigue fumando sin tener en cuenta que hacerlo es una de las acciones que más interfiere y más riesgos comporta. Hasta de provocar accidentes mortales.

Es verdad, hacerlo no es de multa como tal, pero todo es relativo. Y es que según el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, «un conductor debe disponer de una completa libertad de movimientos y del campo necesario de atención, permanente en la conducción para garantizar su seguridad, la de los demás pasajeros y la de los usuarios de la vía».

1-fumarEn otras palabras y como señalan desde Catalana Occidente: un agente tiene el derecho a sancionar a un conductor fumando si considera que está violentando la norma. Por ello, la recomendación pasa por incluir esta práctica a la lista de conductas a evitar cuando se lleva un coche.

Evidente: buscar el mechero, la cajetilla o encender un cigarrillo, la ceniza que se cae e incluso una colilla mal apagada que se nos venga encima, como poco, distrae y puede causar un serio accidente al desviar la vista de la calzada, soltar las manos del volante… Tanto es así que en Australia, Estados Unidos y Canadá está directamente prohibido fumar conduciendo. Y la DGT avisa: los españoles somos partidarios de regular el consumo de tabaco en el coche cuando viajamos con niños (el 90% declara no fumar en situaciones así), lo mismo que en Reino Unido.

Aquí entran varias acepciones. Por una parte, es imperativo ser conscientes del riesgo que ésta, como otras distracciones, acarrea: cambiar de emisora o de CD en el equipo de música, conducir discutiendo, cansado, medicado e incluso hacerlo hablando por el móvil, aunque sea a través del manos libres.

Todo ello es peligroso, sin ambages. En particular, y como fumadores, si nos puede la ansiedad en un momento dado, lo mejor será parar en zona segura, descansar, fumar tranquilamente e ingerir líquidos para mantenernos hidratados.

Fumar conduciendo limita movimientos, distrae, el humo afecta a la visión e incluso la ceniza o una colilla pueden provocar una reacción o un acto reflejo inadecuado.

¿Y el riesgo de incendio si tiramos la última por la ventanilla, más ahora con el alza de las temperaturas? Ya no es que el tabaco ensucie el coche, que lo hace (y de qué forma), fastidiando tapizados, guarnecidos y hasta vidrios, sino que es poco salubre por donde se mire para quien lo usa, los que le acompañan… ¡y hasta los que circulan alrededor!

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