¿Intermitentes? Qué tontería: hacen «tic-tac»

Publicado por el Apr 11, 2016

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Yo no sé si es que en este país nos especializamos en la estupidez supina y es por ello que así nos va. Es cierto que gozamos de grandes valores: un clima envidiable, playas y parajes «de cine», una vida bastante confortable, comida de primera, una protección social codiciada por muchos foráneos… Y hasta una tontería colectiva que lleva a Belen Esteban a vender más libros que Mario Vargas Llosa (por no citar a otros clásicos) o a encumbrar frases desacertadas como la de la presentadora Cristina Pedroche.

Hace unos días saltaban de nuevo a la palestra unas declaraciones suyas de hace un año (maldita hemeroteca), en las que afirmaba que usaba poco los intermitentes del coche porque le molesta «el sonidito ese del tic,tac,tic,tac».

pedrocheInsisto: damos valor a quien no lo tiene, y más aún a lo que no lo tiene. Pero hay un reverso a todo esto: aquellos que ostentan una imagen y una repercusión públicas, y que se ganan la vida con ellas, deberían ser un pelín más cuidadosos con lo que dicen y con el ejemplo que muestran a los muchos, cientos de miles, que les siguen con entrega.

Pedroche, aquí a la izquierda, es uno ejemplo claro, sobre todo para una juventud que anhela mimetizar su aspecto y hábitos. Quizá por ello vale de poco tratar de enmendarse parcheando con aquello de «por supuesto que pongo los intermitentes, soy bastante precavida, no me gusta conducir rápido, jamás he tenido un accidente y me da igual si conduce una mujer o un hombre…» Tarde, querida, tarde: tus primeras declaraciones son las que te persiguen un año después en las redes.

Hace bien la DGT saliendo al paso de cuestiones como ésta, ahora que, por la cosa viral de Internet, se ha vuelto a poner de moda. Y no para hacer moralina barata, sino para recordar, con razón, la importancia que por seguridad supone usar bien el alumbrado del coche, intermitentes incluidos. Para facilitar la explicación, ahí va su vídeo.

Tráfico recuerda los cuatro supuestos básicos en los que los intermitentes son obligatorios, por seguridad y porque, en último extremo, no usarlos hasta acarrea sanciones. La cosa, «de cajón», es bien facilita. A saber:

– En giros: hay que indicar la dirección a tomar con suficiente antelación, poniendo primero el intermitente y después frenando para que los que nos siguen sepan de nuestra intención y mantengan la distancia de seguridad. Esto evitará incluso que nos adelanten mal, pensando que aminoramos para, sin ir más lejos, estacionar.

– En rotondas:  siempre críticas, como recordaba el otro día, hay que indicar la vía de salida, aquella por la que abandonamos la glorieta, con el intermitente de la derecha, siempre en ese carril. Así, facilitaremos la incorporación de otros que sabrán que la dejamos y que no tendrán que esperar a comprobarlo.

Aparcando: imprescindible para señalar nuestra intención a quien nos sigue, pero también al incorporarnos a la vía saliendo de parado.

Cambio de carril:  cualquier variación en la trayectoria debe señalizarse con los intermitentes porque alerta a los demás de nuestra intención. Facilita la maniobra y minimiza riesgos, en particular de los que nos siguen y que puedan haber entrado en nuestros «ángulos muertos» de visión.

Hace un año por estas fechas dedicaba mi blog, precisamente, a la insensatez de quien no usa como debe el alumbrado del vehículo en el post «Luces, o más bien falta de ellas…». El tiempo, las declaraciones -incluso las meteduras de pata del famoseo-, y desde luego la mera observación cotidiana siguen dándome la razón.

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