Rotondas, ese «caso perdido» que se atraganta

Publicado por el abr 3, 2016

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Es un fenómeno casi paranormal, y me refiero al de las rotondas: no hay vez que publiquemos algo relacionado con ellas en la sección de Motor de ABC que no registre cientos de seguidores. En realidad, creo que es uno de los temas favoritos de nuestros lectores.

Pero, ¿por qué se nos dan tan mal? ¿Acaso se nos resisten? ¿O quizá es que vamos por la vía fácil y no prestamos la atención necesaria ni ponemos las ganas y el cuidado que exige atravesarlas?

Estas infraestructuras, originales de principios del siglo XX y consideradas seguras (sólo registran un 5% de la siniestralidad vial), tienen su razón de ser en numerosos cruces e intersecciones. Es cierto que atascan el tráfico cuando se vuelve muy denso, pero en condiciones normales son una buena solución.

Si estamos hechos a ellas, las conocemos desde siempre, muchos hemos aprendido a conducir encontrándolas a cada paso y la totalidad las afrontamos cada día, ¿dónde está el problema? Porque el último informe del Centro de Estudios Ponle Freno-AXA de Seguridad Vial sobre el comportamiento de los conductores en estas intersecciones revela que dos de cada tres desconocen quién tiene la prioridad en su incorporación. Ojo, es cuando se produjeron el 54% de los accidentes el pasado año en cruces así, con el 80% de víctimas mortales en rotondas.

Hay más: el 24% de los siniestros, en su mayoría con turismos implicados (apenas con motos, por ejemplo), se produjo por colisión trasera cuando el coche precedente esperaba para acceder (el que vino por detrás se lo «comió»); otro 24% fue circulando en su interior y el 22% cuando procedía a salir.

rotondas-300x300Como recoge el citado estudio, nada menos que el 75% de los usuarios desconoce el uso de cada carril. Ahí es nada. Resultado: el 68% de los conductores va por el inadecuado, perjudicando la fluidez del tráfico, cruzándose y, llegado el caso, cerrando el paso con riesgo de golpe.

Y eso que el tema es sencillito: quien circula por el carril exterior tiene prioridad, aunque gire por toda la rotonda. Y quien acceda al interior para luego pasar al exterior (lo que debe hacer de forma progresiva y no justo ante la salida) ha de ceder el paso. Pero sucede que justo cuando hay dos carriles el 65% de los vehículos no se posiciona bien.

De hecho, casi la mitad (45%) usa el carril interior y sale desde éste a las bravas, una de las maniobras que mayor peligro reviste y que conlleva más accidentes. Por su parte, el 60% utiliza mal el intermitente en una rotonda (no lo pone para indicar que va a dejarla, y el 30% activa el de la izquierda para señalar que seguirá recto o que no toma la siguiente salida sin cambiar al carril central).

Aquí viene lo peor: el 15% de los conductores circula recto en una rotonda, atajando y cruzando carriles. Más cómodo que girar el volante para situarse correctamente en el carril adecuado, ¿eh? Pues es la maniobra o el error que provoca los accidentes más graves y que conlleva más muertos.

A esa temeridad añadimos una velocidad alta e inadecuada en estas intersecciones. Por descontado sin ceder el paso a los vehículos que están en plena plaza giratoria o que, con prioridad sobre nosotros, acceden a ella por nuestra izquierda. En resumen, cuatro ideas bien fáciles de memorizar, y aún más de practicar, por nuestra seguridad y la de aquellos que nos rodean. Inexplicable la indigestión que provocan.

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