Vamos «pasaditos»

Publicado por el Mar 28, 2016

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Me encanta, y me refiero al último estudio de Fundación VINCI Autoroutes: confesamos conducir más rápido de la cuenta, del límite. Lo hacen el 86% de aquellos a los que se pregunta. De largo, más allá de la mayoría.

Está bien la cosa, aunque sea casi anecdótica (y muy peligrosa) comparada con otras cuestiones recogidas en la misma encuesta.

Por ejemplo, lo hagamos bien o mal, como conductores patrios nos colocamos un 7,7 sobre 10. Ea, por todo lo alto. Es más, al margen de las cifras y balances de siniestralidad vial, que cada fin de semana ponen los pelos de punta, es dominante (68%) el número de compatriotas convencido de que las muertes en carretera descenderán progresivamente. Curioso: sólo el 49% de nuestros vecinos europeos lo ve con esa «alegría».

Driving-at-Night-TrainingVINCI Autoroutes no da puntada sin hilo y recuerda que el 17% de los españoles se autocalifica como educado al volante pero, y ahí va lo mejor, tacha de irresponsables y estresados al resto, si no de peligrosos (el 20%). Un contraste, teniendo en cuenta ese 23% que se adjetiva de «tranquilo» a los mandos.

Y no, no parece que nos andemos por las ramas cuando respondemos al encuestador que es verdad que vamos demasiado pegados al coche de delante: nada menos que el 59%. O que no bajamos la velocidad ni cruzando tramos de obras (56%), que en autopista pasamos del carril derecho si el izquierdo está libre (otra vez, el 59%), o que para más de la mitad los intermitentes ni están ni se les esperan (dichosas luces, para qué las habrán puesto ahí…)

Sobre los últimos, llevo años recalcando la suerte que tenemos porque los pilotos de freno se activen solos, al pisar el pedal, o porque cada vez sean más los coches que accionen el alumbrado cuando entramos en túneles y garajes, o anochece. Si dependiese de más de uno, ni eso. Sólo hay que ver el lío que se hace el personal con el alumbrado de niebla, que pone tarde, pero que sobre todo se olvida de quitar cuando no hace falta, molestando al resto.

Tocar al claxon sin ambages, adelantar por la derecha en autovía y autopista (ese clásico tan habitual y temerario cuando el tráfico se espesa), insultar al prójimo, a gente que ni se conoce, al primer estúpido lance de tráfico, o bajarse del coche para atizarse (18% de los encuestados) son otras «perlas» a los que no hacemos ascos. Recuerdo, nos ponemos de nota 7,7 sobre 10, con un par.

¿No será demasiado? Porque seguimos usando el móvil al volante y hasta mandamos SMS o Whatsapp a las bravas: lo admite el 20% de los entrevistados y a saber cuántos más lo harán, aunque muchos, por simple pudor, se acobarden preguntados a puerta fría.

También es para hacerse ver lo del sueño: nos sentimos en forma para combatirlo conduciendo, por mucho que sea un mal feroz, casi peor que el alcohol o la droga: un 22% admite  haberse dormido puntualmente, un par de segundos, en marcha. De traca…

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