Conducimos borrachos e inventamos trucos para que no nos pillen, ¡con un par!

Publicado por el feb 29, 2016

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No es ningún secreto. Más bien es un secreto a voces: en ocasiones, muchos (desde el primero son demasiados) se sientan al volante de un automóvil con dos copas de más o cualquier otra droga en el cuerpo. Y tan felices, happy total…

La cuestión viene a cuento del último informe de la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL) en colaboración con la DGT. No sé si semejante temeridad, por no decir bestialidad, me produce risa, perplejidad, incredulidad o todo a la vez. Lo gordo es que nos lo tomamos a beneficio inventario, como una noticia más de las miles que se lleva el viento, aunque en ello nos jugamos la vida y la de los que nos rodean. Quizá vivimos demasiado rápido, quizá.

bebidosA saber: el personal estima que, si bebe o se «chuta», por aquello de no toparse con un control donde «soplar la gaita» y dar positivo, mejor dejar pasar un ratito. Error: cuatro de cada diez desconocen que los controles detectan las drogas consumidas en las últimas 5 a 6 horas.

A la sazón, la mayoría desconoce la multa por dar positivo en controles así: solo uno de cada 4 sabe que son 1.000 euros con pérdida de seis puntitos del ala (esto último sí lo sabe el 56 por ciento).

Más «trucos» recogidos en el estudio de FESVIAL: el 20 por ciento, sobre todo el público joven, confirma emplear alguna estratagema si ha bebido o ha ingerido algún estupefaciente, como decía, esperar (un par de horas) antes de conducir, beber agua, comer chicle o tomar café. Los hay que hasta optan por hacer ejercicio para sudar un poco. Jeje…

Según parece, la fuente de la «sabiduría» para estar al día de semejantes majaderías, que por cierto no funcionan, es Internet, aunque también opera el «boca a boca» entre colegas. Así que los conductores encuestados recurren a algo, lo que sea, con tal de esquivar un positivo de drogas. De abstenerse de su consumo antes de conducir, nada de nada.

Tiene gracia, pero poca. Para empezar, no estaría de más conocer las diferencias entre controles de drogas y alcoholemia, porque el 40 por ciento cree que uno de los análisis realizados en el primero es de aire espirado, cuando es de saliva, y viceversa.

Menos mal que el consumo de drogas es considerado, junto al del alcohol, la conducta de mayor riesgo al volante, por encima de otros como no abrocharse el cinturón de seguridad o conducir con exceso de velocidad. Para variar, son los más jóvenes los que admiten «haber conducido en alguna ocasión bajo los efectos de drogas». Curiosamente, aquellos que han superado un control son los que valoran como «elevado» el riesgo de circular tras haber ingerido algo. ¿Antes no lo sabían? Vaya, que casualidad…

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