Esas multas que se las traen…

Publicado por el feb 21, 2016

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Una de las informaciones recientes con las que más me he reído ha sido la de las multas de tráfico inverosímiles que publicábamos hace unos días en ABC Motor. Lo admito, ni siquiera los disparates de la alcaldesa Carmena me han divertido tanto. Si acaso, algún buen monólogo del Club de la Comedia…

Al caso. La información se centraba en esas sanciones que dejan boquiabierto al «más pelado». Citaba, por ejemplo, una ya famosa en Orense motivada por besar al acompañante mientras se conduce. Contrarrestan los agentes de la Asociación Pro Guardia Civil en un vídeo sobre el particular alegando que «no dejaremos que tu vida cambie por un beso».

1-multas--620x349La idea de esa filmación era «concienciar de los peligros por las distracciones», aunque el beso, claro, fuese en la mejilla. «Piensa lo que quieras, pero en APROGC lo tenemos claro: no dejaremos que tu vida cambie por un beso», concluyen.

¿Aceptamos «pulpo como animal de compañía»? Un poco severo sí es, la verdad, aunque en el fondo no les falte razón. A cambio, hay otras situaciones bastante más discutibles, y no son leyenda urbana. Sin ir más lejos, ese conductor multado por error en la A-6 porque los agentes entendieron que hablaba por el móvil, cuando en realidad se rascaba. Aun así, le mantuvieron la multa por «conducir sosteniendo la oreja». Vaya, «por mis… te llevas la multa», ¿no?

¿Exceso de celo? ¿Consignas de los altos mandos, para cubrir el cupo boletín en mano…? Pues hay más, y no para mejor. Por ejemplo, una sanción por girar la cabeza hacia un radar móvil impuesta por la Policía Local de Pontevedra o la de 80 euros colocada a un novato al que se le cayó la «L» del cristal. ¿Y esa conductora de un Mini Cooper sancionada por circular a 750 km/h por el barrio vigués de Coia? De traca… ¿Nadie, en la Jefatura de Tráfico o en la dependencia municipal que correspondiese, se dio cuenta de semejante majadería, quizá del «cero» de más? ¿O es que de lo que se trata es de multar «porque sí»?

Ojo, porque es punible hasta que los peatones crucen muy despacio, aunque lo hagan por un paso de cebra, si no hay razón que lo justifique. El balance es claro, clarísimo: 80 euros «del ala». Luego está lo del sexo en el coche: según ordenanzas municipales, las multas pueden ir de 300 a 3.000 euros, como en Barcelona o Lleida. En fin, estoy por no seguir, no sea que vaya a dar ideas…

Al final, entre unos y otros «la casa sin barrer». Es evidente lo reprobable —y sancionable— de  conducir por el carril izquierdo de continuo —multa de 200 euros—. Y lo mismo con ir con las luces apagadas de noche, con poner gasolina con el móvil o la radio puestos — falta leve de tráfico con multa de hasta 91 euros, que podemos provocar un fuego por electricidad estática— y no digamos por discutir al volante, sancionable con 80 euros. La misma multa, por cierto, que recaerá sobre aquel que, sentado al volante, vaya mordiéndose las uñas. Esto último ya roza el ridículo, desde mi humilde punto de vista. ¡Allá cada cual con sus «muñones», coño!

 

 

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