Cadenas de nieve, ¿la única posibilidad?

Publicado por el feb 15, 2016

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Y por fin la nieve llegó. De momento, y por bonita que sea —menos mal—, no a las grandes ciudades, porque en España el tráfico se las pinta solo para liarla parda con cuatro copos. Sí, el invierno no parecía llegar, pero al final, y como algunos anticiparon, en febrero la cosa se recrudecería. Y así ha sido.

Eso sí, desde las primeras nevadas aflora el riesgo en la carretera. Y, como casi siempre, nos coge a contrapié porque, no nos engañemos, al volante: ¿cuántos saben driblar con el blanco elemento? Es más, ¿cuántos españoles llevan cadenas en el coche? Y lo que es peor aún, ¿cuántos saben usarlas, ponerlas? Siendo sinceros, muy pocos. Y es peligroso no saber hacerlo, porque tarde o temprano podemos necesitarlas, incluso para arrancar desde la puerta de casa.

cadenas

Seamos claros: son un engorro. Además, haciendo bien las cosas habría que llevar elementos de apoyo como papel o plástico en el maletero para arrodillarnos sin acabar perdidos, unos guantes para no machacarnos las manos con la temperatura bajo mínimos…

Centrando el tiro, lo primero es aprender a colocarlas bien colocadas. Y en esto es imprescindible dedicarles un buen rato en «seco», un día cualquiera, un fin de semana cuando no trabajemos y tengamos un rato libre, antes de tener que enfrentarnos a ellas «a las bravas».

Hay todo un abanico de tipos: desde las tradicionales y más baratas de eslabón metálico a las plásticas rígidas, más fáciles de poner pero aparatosas de guardar. En un punto medio, las textiles facilitan un poco todo ello aunque duran menos, sobre todo cuando la nieve desaparece del asfalto y seguimos rodando, pisamos piedras o baches o vamos algo más rápido de lo debido.

¿Y los neumáticos de invierno? Ea, esos sí que son la gran solución, por mucho que sigan siendo los grandes desconocidos. Permiten circular sin cadenas, con mejor agarre, y son buenos más allá de la nieve, por ejemplo con lluvia y hasta en seco, con temperaturas por debajo de 7ºC.

Vale, parece un lío pensar en un segundo juego de ruedas porque, ¿dónde dejarlas? ¿doble gasto? Esto último no es del todo así, pues alternándolos con las ruedas de verano duran el doble, por lo que se trata de una inversión diferida en el tiempo. Eso sí, habrá que considerar que cambiar unas gomas por otras cada estación supondrá alrededor de 60 euros.

En cuanto a lo de guardarlas, sí, es algo más delicado para todo aquel que carezca de garaje privado tipo chalé o de un buen trastero. Pero todo se andará, porque a día de hoy ya existen talleres con servicio de «guardería» para cuando no se necesitan unas u otras ruedas. Sin lugar a dudas, estos neumáticos son mi elección. Vayan tomando nota, ya verán, porque también acabarán siendo la suya.

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