Cámaras que vigilan el seguro del coche: el «ojo» que todo lo ve

Publicado por el Feb 8, 2016

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Aunque sin mucho ruido, quizá porque vivimos pendientes de «empresas» de orden superior, como averiguar quien gobernará el país, esta semana ha pasado casi desapercibida la noticia sobre la instalación de cámaras de Tráfico que alertarán sobre coches sin seguro.

Así, a bote pronto, uno tiene la triste sensación de ese «gran hermano» que todo lo ve, fisgando hasta la última intimidad. Es cierto que, por encima de todo, prevalece la máxima de que si haces las cosas bien, ¿qué has de temer? Contra ella, hay que sostiene la injerencia de las autoridades en la vida privada, del control de lo público sobre lo privado, rayando el quebranto  de principios y valores que deben imperar en los sistemas democráticos.

1-camaras-traficoPero lo cierto es que los medios ahora implementados por la Dirección General de Tráfico (DGT), por cierto automatizados, están ideados para monitorizar las carreteras en el afán de dar caza a los casi 2 millones de vehículos que carecen de seguro —se calcula que son el 10 por ciento de los matriculados desde 1996—. Sí, automóviles carentes de una póliza no ya a todo riesgo o con franquicia de alguna clase, sino a terceros u obligatoria.

La DGT recuerda que los propietarios de vehículos sin seguro se enfrentan a sanciones de 600 a 3.000 euros, y a la inmovilización y depósito del vehículo. Y cita como ejemplos que circular con un ciclomotor sin seguro obligatorio supone 1.000 euros de sanción; con una motocicleta, 1.250 euros; con un turismo, 1.500 euros; y con un camión o un autobús, 2.800 euros.

La cosa tiene su miga: sólo durante 2015 se impusieron alrededor de 50.000 sanciones por este motivo. Y ahora viene lo mejor: los propietarios de vehículos sin asegurar cargan sobre el resto de ciudadanos las responsabilidades pecuniarias por los daños que causen en un accidente, del que a veces incluso se dan a la fuga.

A saber: la prima del seguro obligatorio contiene un recargo de 3,5 euros destinado a que el Consorcio de Compensación de Seguros afronte los gastos derivados de los vehículos sin seguro. Es decir, que la caradura de algunos la pagamos todos. Y de paso, somos todos los sometidos al «ojo» administrativo, ése que todo lo ve.

Genial, ¿verdad? Pues aún habrá quien opine que, total por 3,5 euros, qué más da. Error de bulto que alimenta el egoísmo de aquellos que circulan de extranjis o, mejor aún, a las bravas. Porque si hay algo cierto en todo este despropósito es que a nadie, absolutamente a nadie le obligan a coger el coche si éste no va en forma y modo.

 

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