Aparcamientos «para mujeres», enésimo disparate

Publicado por el Nov 23, 2015

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Hay que reconocer a Manuela Carmena, alcaldesa de la capital por Ahora Madrid con apoyo del PSOE, un sentido de la originalidad difícil de igualar en el terreno político. A estas alturas, los habitantes de la capital de España no tienen (tenemos) muy claro de qué va la gestión de ésta, hasta la fecha, desconocida política, más allá de una aireada campaña de limpieza vial sin mayor recorrido.

A cambio, los disparates que suelta cada dos por tres —«reflexiones en voz alta» las denominaba hace poco la portavoz municipal Rita Maestre—, son dignos de estudio. Y es que a las «brigadas de madres limpiadoras» de los colegios de sus hijos —«porque lo harían con mayor esmero, al tratarse de sus vástagos—, seguida de las «brigadas de universitarios barrenderos» —que participarían bien concienciados en el acondicionamiento de los lugares dedicados a botellón—, suma, primero, la solución a la amenaza yihadista, vía negociación femenina. Y, segundo, la propuesta para disuadir a los conductores que acceden al centro urbano, la que me ocupa: aparcamientos periféricos con servicios adicionales para mujeres.

carmenaHabla claro, pero habla mal, de la mentalidad sectaria de la regidora, de una forma de ver la vida, ante todo, desfasada. Al parecer, la idea es construir parkings, como los avanzados en octubre por la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, que contarían con unas 2.000 plazas cada uno y que podrían abrir en 2017 —inversión de 160 millones de euros—. Hasta ahí perfecto. Y ahora, la nota de color: contarían con «supermercados, bancos, servicios de gestión, etc., dentro de dichos parkings», según la primera edil. «Unos aparcamientos disuasorios que nos dieran otro servicio más. Podríamos aprovechar para hacer algo», ha expresado Carmena.

A ver: el enfoque, porque así lo explicitado, es que «ellas» aprovechan mejor el tiempo, de modo que la cosa es convertir los estacionamientos públicos es mini centros comerciales, que a bote pronto aún atraerían a más conductores y provocarían atascos extra.

Pero, sobre todo, es que a estas alturas de la película es un discurso, como mínimo, superado. Una nueva pasada de frenada, pura improvisación sin la menor consistencia técnica, social o política. ¿Hay que sacar aquí la lista de padres de familia que se ocupan de las labores cotidianas de sus casas, hijos…? ¿O es que ellos no «podrían» usar estos sectarios aparcamientos? No deja de sorprender, de paso, ese aprovechamiento «consumista» del espacio público, praxis de la que tanto recelan formaciones como la de la señora Carmena.

En fin… no tengo palabras ante semejante ocurrencia, por llamarla de forma elegante. Supongo que no deja de ser una de esas «reflexiones en voz alta» a las que se refería Maestre. Una forma de gestión diferente, alternativa, de aires «frescos», como muchos querían, y que por ejemplo supone poner multas de velocidad en días de elevada contaminación, por rebasar los 70 km/h decretados, para luego soltar a los cuatro vientos que «no se harán efectivas». Claro, porque son ilegales por no haber cumplido el precepto de informar adecuadamente a la ciudadanía, como dicta la ordenanza. Lo mismo que las multas por aparcar, también ilegales. Todo muy original y muy «fresco», amagando con tonterías para terminar reculando.

 

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