Eléctricos: ¿ahorran, sí o no?

Publicado por el may 25, 2015

Compartir

Esta semana, una noticia que publicábamos en la sección de Motor de abc.es sembraba la discordia entre nuestros lectores y seguidores: ¿de verdad ahorra dinero conducir un automóvil eléctrico?

El hecho es que, conforme a un estudio impulsado por Nissan recabando información de particulares con el Leaf, la respuesta es que sí. Y no un ahorro testimonial, sino nada menos que el 60 por ciento de la factura mensual de carburante. Su encuesta se basa en un estudio de Stripe Partners, que ha analizado a 5.568 usuarios de Reino Unido (1.033), Alemania (1.010), Francia (1.003), Italia (1.012), España (1.005) y Noruega (1.041).

1-okLa investigación arroja datos sorprendentes en Reino Unido y Noruega: uno de los participantes, Martin Brady, vecino de Dorridge (Reino Unido), afirma ahorrar 3.385 euros desde que compró el Nissan LEAF como medio de transporte principal para su familia. Comenta que «normalmente la carga no me cuesta más de 5 libras (7 euros) por semana. Sobre todo, recargo el coche en el trabajo». Jarl Hovind, de Oslo (Noruega), añade que «no gasto más de 3 coronas noruegas (39 céntimos) por cada 10 kilómetros a la hora de cargar el LEAF».

Un estudio anterior muy similar aseguraba que el 85% de propietarios de Nissan LEAF volverían a comprar un eléctrico y el 97% lo recomendaría a amigos y familiares.

El estudio puntualizaba que la familia media europea pasa 230 horas en el coche por año y que recorre menos de 75 km a la semana (3.870 km al año) por motivos domésticos. Hay que señalar que la autonomía efectiva de esta clase de modelos oscila entre 120 y 200 km, en el mejor de los casos.

De una u otra forma, los eléctricos empiezan a verse como primer coche: en algunos países europeos ya se han convertido en el automóvil principal de muchas familias. Y donde se pensaron como segundo vehículo terminan volviéndose el principal por la reducción de costes que aparejan. No entro a valorar el beneficio medioambiental que lógicamente comportan, matizado por la procedencia de la electricidad que los recarga.

Dicho esto, y como siempre, hay que echar cuentas. Y es que no todo son parabienes. De entrada, la citada autonomía es más comprometida de lo que parece. No en ciudades como Oslo, donde florecen puntos de recarga en la vía pública, y además gratuitos, sino en cualquier ciudad española. En verano, con el aire acondicionado y la radio puestos, un eléctrico reduce autonomía de forma ostensible, y en invierno lo mismo. Además, no es de recibo conducir un coche de estos, como me ha pasado, y temer que no llegas. Que no alcanzas el enchufe donde conectarlo y que en cualquier momento te deja tirado. De viajar por carretera, ni hablamos: o programas el trayecto al milímetro o eres «hombre muerto».

Es verdad que recargar un coche así viene a costar de 3 a 4 euros, y que, si la cosa se da bien, por un importe así completas, pongamos, 200 kilómetros. Y para hacerlos con gasolina tienes que gastar, de promedio, 25 euros. Pero como apostillaban nuestros lectores, ¿qué pasa con el alquiler de las baterías de modelos así? Porque suponen un gasto mensual de no menos de 60 euros

Por otra parte, hay que echar mano de toda clase de descuentos para que, siguiendo con el ejemplo, un Leaf se ponga más o menos a tiro, lo que es tanto como decir que con Plan Movele y coche usado a cambio quede en 15.000 euros. A partir de ahí, y mientras dure la dicha, muchos de sus propietarios pueden beneficiarse de aparcamiento gratuito en zonas de estacionamiento regulado, de exenciones fiscales en el pago del impuesto de vehículos de tracción mecánica y, sobre todo, de un mantenimiento mucho más reducido: no tienen cambios de aceite, filtros o correas.

¿Dónde está el truco? En mi opinión, hay dos claves esenciales: que bajen de precio, porque vienen a costar el doble que sus equivalentes con motor tradicional; y que la autonomía llegue, como mínimo, al doble, con tiempos y sistemas de recarga menores y más sencillos.

Falta saber si, mientras se hacen populares, la administración toma nota y cancela los incentivos. Algo que a buen seguro terminará sucediendo porque, a fin de cuentas, el automóvil no deja de ser un maná fiscal del que extraer hasta la última gota.

Compartir

ABC.es

Apuntes sobre ruedas © DIARIO ABC, S.L. 2015

A bordo, coches, motos y cualquier invento sobre ruedas, sin olvidar críticas sobre normativa, industria o seguridad en un cuaderno para incondicionales de gasolina y octanos. ¿Te apuntas? Más sobre «Apuntes sobre ruedas»