Smartphone, al volante un «juguete» diabólico

Publicado por el abr 6, 2015

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Casi cuatro millones de automovilistas españoles reconocen usar el móvil, como el smartphone, durante la conducción, según recoge la campaña #StopChatear impulsada por el RACE, BP y Castrol. Nada mal, ¿eh? Piensen ahora en esto otro: el último informe sobre seguridad vial de la OMS (Organización Mundial de la Salud) cifra en más de 1,3 millones de personas las que mueren al año en accidentes de tráfico y en 50 millones las que sufren traumatismos.

chat¿Entonces? Fácil: las distracciones suponen uno de los principales factores de riesgo en la conducción en todos los países. Y ahí el móvil, y sobre todo el de última generación, un auténtico mini ordenador portátil, es clave. Solo en España la conducción distraída deriva en la mitad de los accidentes con víctimas.

Entre las distracciones, el uso de dispositivos móviles cobra más y más protagonismo como factor de riesgo: ya no es hablar, que también, sino chatear al volante, consultar aplicaciones y redes sociales, navegar por Internet… Toda una adicción. Una «ruleta rusa», vaya. Casi nada.

Algunos estudios equiparan la peligrosidad de hablar conduciendo a hacerlo bajo los efectos del alcohol, pues se altera la capacidad para prestar la atención al entorno y resulta más difícil mantener la concentración en el tráfico. Ya lo dice el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA): «Uno de los principales motivos de distracción en la conducción es la utilización del teléfono móvil».

De otro modo: un conductor que usa el móvil en plena marcha pierde capacidad para mantener una velocidad constante, aumenta el tiempo de reacción, puede llegar a perder la trayectoria y casi nunca guarda suficiente distancia de seguridad. Es así, sin riesgo a exageraciones. «Hablando por teléfono, hasta por el manos libres, desatendemos un gran número de señales y de situaciones del tráfico que aumentan el riesgo de accidente. Una falta de atención que por ejemplo implica la comisión de errores en la estimación de velocidades», alegan desde el RACE.

Está demostrado que ya escuchar la radio o música provoca leves distracciones conduciendo. Pero sobre todo, que hablar por teléfono en cualquiera de sus modalidades es fuente segura de despistes e interferencias en las habilidades del conductor, incluido el uso de sistemas de voz para enviar y recibir mensajes de texto y/o sms.

Ni siquiera el famoso Bluetooth neutraliza la distracción mental. De ahí que desde el RACE inviten a evitar en lo posible hablar por teléfono mientras manejamos un automóvil, y en caso de ser irrenunciable no hacerlo más de dos minutos seguidos.

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