Semana Santa, primer examen

Publicado por el mar 29, 2015

Compartir

Durante meses he escrito sobre equivocaciones en la circulación vial. A veces de la propia Administración, que a mi entender «patina» cuando se afana en recaudar camuflándolo de seguridad. Sí hombre sí, me refiero a esa política que, a golpe de radar y multas, termina metiendo el miedo en el cuerpo a propios y extraños por encima de erradicar conductas erróneas.

Porque la cosa no siempre pasa por la velocidad. Hay, por ejemplo, muchísimos errores de conducción que derivan en terribles golpes fronto laterales consecuencia de invasiones del carril contrario. Y todo por despistes, cansancio o falta de pericia. También pasa con excesos de confianza que terminan en la ausencia de la distancia de seguridad. En esto no hay radar que valga, sino diligencia personal, comenzando por la de aquellos que nos gobiernan, más interesados en la política del «palo» que en promover una enseñanza vial de verdad, y además desde la más temprana edad.

traficoEn el polo opuesto los conductores, que no tomamos conciencia de lo que llevamos entre manos. Esa errónea filosofía tan asumida del «a mi no me puede pasar». Es decir, que accidentes y muertos son cosa de otros. Y claro, yendo así por la vida no extrañan licencias como ponerse al volante con alcohol en el cuerpo (de drogas mejor ni hablar), cansancio acumulado tras una jornada laboral y muchos kilómetros por delante, manipulación de navegadores y móviles, o vehículos no tan bien mantenidos como deberíamos y, de remate, excesivamente cargados.

Estos días, con motivo de los desplazamientos que millones de españoles llevarán a cabo por carretera, tenemos una prueba de fuego, una más, para demostrar, pero sobre todo para demostrarnos a nosotros mismos, que podemos hacerlo mejor. Que viajaremos con los nuestros y volveremos con ellos de una pieza, sin correr riesgos ni exponer a terceros a nuestra falta de diligencia. Porque definitivamente nos tomaremos en serio la velocidad y las condiciones en las que debemos afrontar la ruta. Es más, un buen propósito puede ser, para variar, disfrutar de la travesía asumiendo esa vieja máxima de que «lo importante es llegar».

Y, por ello, antes de echarnos a la carretera vigilaremos con escrúpulo el estado de nuestro vehículo, de modo que nos lo pensaremos dos veces si elementos como ruedas o mecánica en general no están para bromitas. Pero además, afrontaremos la conducción lo más descansados y relajados posible, pararemos si notemos síntomas de fatiga o los niños se ponen pesados, e iremos atentos y serenos cuando el tráfico se amontone (por ejemplo, sin adelantar por la derecha en autovía, que ésa es otra…), que a buen seguro se amontonará. Por cierto, disfruten de los días de asueto. Seguro que los merecen.

 

Compartir

ABC.es

Apuntes sobre ruedas © DIARIO ABC, S.L. 2015

A bordo, coches, motos y cualquier invento sobre ruedas, sin olvidar críticas sobre normativa, industria o seguridad en un cuaderno para incondicionales de gasolina y octanos. ¿Te apuntas? Más sobre «Apuntes sobre ruedas»