Rotondas, giros «a la indonesia»… El personal no tiene ni idea

Publicado por el feb 2, 2015

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Hace algún tiempo me refería a lo mal que muchos, demasiados, circulan por las rotondas. Es cierto que resultan un tanto peligrosas, que tienen su aquel. Pero también que es tan sencillo como meterse en ellas por el carril exterior y salir por el mismo carril. Lo que no puede ser, nunca, y sin embargo pasa con frecuencia, es entrar, cruzarse al carril interior y tomar la salida volviendo a cruzarse. Haciéndolo así cerramos el paso a otro conductor que, en ese caso, marchará correctamente por el exterior. Y el choque, si no inevitable, sí estará cerca de producirse.

Recordemos: se puede ir por el carril o carriles interiores, pero solo para girar: cuando queramos salir de la rotonda tendremos que acceder primero al carril exterior, no salir a las bravas de la glorieta.

No soy fanático de estas rotondas-okintersecciones, en las que por cierto lleva la prioridad quien circula por dentro y no los que acceden. Además está demostrado que a partir de cierta intensidad de circulación, lejos de funcionar, atascan más el tráfico. Pero están ahí, y mientras no inventen e implementen una fórmula más satisfactoria, una de dos, o conducimos por ellas como debemos (y como marca el Código de Circulación) o tendremos problemas y percances desagradables.

De todos modos, la mera observación al volante me hace pensar que los cruces no son lo nuestro. Pongamos como ejemplo el «giro a la indonesia». Sí, ése en el que abordamos una intersección con la intención de girar a la izquierda, exactamente al mismo tiempo que el conductor que circula en sentido contrario, llegando ambos a la vez. Pues bien, es bastante común ver que en estos casos el giro termina haciéndose por detrás «del otro», cuando la cosa es más fácil: basta girar dejándole a nuestra derecha. Claro que, para eso, hay un truco esencial: poner el intermitente izquierdo para dejar claro qué vamos a hacer, por aquello de que la telepatía entre conductores no está operativa, de momento…

¿Una más? Desde luego, en este peculiar menú hay para todos los gustos. ¿Quién tiene prioridad en un cruce? A falta de señalización vertical u horizontal, aquel que sale por la derecha. Hasta ahí todos de acuerdo, creo. Sin embargo, ¿qué sucede cuando el giro se produce desde el interior de una avenida, por ejemplo a la izquierda y desde un bulevar? ¿Acaso tiene prioridad el conductor que pretende atravesar en línea recta esa misma calle accediendo desde una perpendicular? Difícil, ¿eh?

Pues de nuevo lo tenemos en el Código de la Circulación, que lo deja bien clarito por mucho que lo hayamos relegado a la noche de los tiempos en nuestros hábitos y memoria. Lleva preferencia quien maniobra en la vía principal. Quien acceda a ésta, siga recto o no, tiene que detenerse y esperar, sí o sí, a que termine el anterior, sobre todo si tiene alguna señalización al respecto.

En este punto no puedo sino recordar el tráfico norteamericano. Un cruce se regula por orden de llegada, de modo que el primero que sale de él es el primero en llegar. Al principio cuesta entenderlo, pero la educación de los usuarios lo permite, y a fe que funciona. Hasta los semáforos se sitúan al otro lado de las intersecciones para que se pueda girar a la derecha, aunque el cruce esté en rojo, al estilo ‘Ceda el Paso’. Agiliza, y mucho, el tránsito.

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