Ciclismo urbano, la apuesta funciona

Publicado por el ene 25, 2015

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A fecha de hoy, el servicio de alquiler ciclista BiciMad ya cuenta con 28.000 abonados, con una utilización de 3 a 4 veces diaria de cada bicicleta eléctrica, lo que avala el éxito de una fórmula que, cuando llegó a la capital de España, despertó tanta curiosidad como escepticismo, siempre tan «benevolentes» con las decisiones políticas. En Madrid, además, el uso de la bicicleta ha experimentado un incremento del 16%.

Los problemas que aparejó su debut, con repetidas caídas del software que lo gestiona e incluso un inesperado hackeo del sistema, dieron qué pensar a muchos, por decirlo de forma elegante. Sin embargo, a día de hoy BiciMad funciona de forma estable y ya es posible solicitarlo mediante abono temporal, sobre todo para el turismo.

1-bicimadEn total son 1.560 bicis disponibles en 123 estaciones de recogida, devolución y recarga. La previsión del Ayuntamiento pasa por ampliar el servicio a lo largo del año a las zonas norte y sur, con la instalación de 40 estaciones más. Gestionado por la empresa BonoPark, ha supuesto una inversión próxima a 3 millones de euros.

Como todo, tiene sus pegas. Por ejemplo, en ocasiones faltan bicicletas allá donde uno va buscándolas porque, por ejemplo, coincide con una fase de mantenimiento. Y luego, como ciclista que soy, el dilema que, seguro, mantiene a raya a muchos usuarios potenciales: el tráfico motorizado.

Sí, porque aunque Madrid cuenta con alrededor de 400 kilómetros de red ciclista, que a priori no es poco, solo 65 de ellos son de anillo verde, en realidad para uso recreativo. Lo principal son las llamadas ciclocalles, tramos de vía limitados a 30 km/h con preferencia para estos usuarios.

Justo ahí surge el dilema: ¿de verdad están (estamos) concienciados los conductores para respetar a los ciclistas como merecen? Algunos de estos actúan «para darles de comer aparte», pedaleando a sus anchas como si fuesen merecedores de una reverencia más que de la prioridad de paso, hasta por los peatones. Pero es innegable que, inmersos en la vorágine y el egoísmo que desprende el tráfico, sobre todo en jornadas laborales donde mandan las prisas y la falta de atención, echarse a la calzada con estos inventos de dos ruedas es jugársela. Sobre todo en calles donde, todos a una, sucumben autobuses, taxis, turismos particulares y motos.

La iniciativa de BiciMad es francamente meritoria, porque al tratarse de bicis eléctricas se salva el escollo de una ciudad tan desnivelada como Madrid. Además, introduce una sana corriente que hace de la urbe un espacio un poco más amable y sostenible, al estilo de Barcelona (donde un servicio similar cuenta con 100.000 abonados) y de grandes referentes como Berlín, Amsterdam o Copenhague, por citar tres ejemplos más o menos cercanos.

El usuario tipo del servicio es variopinto: junto a turistas, son sobre todo varones de 30 a 40 años los que han sabido verlo como una herramienta barata para hacer recados y acometer pequeños traslados de forma rápida y saludable. Para mi son los auténticos pioneros, junto a los valientes que ya venían pedaleando por su cuenta y riesgo desde hace años. A ver si entre propuestas así y otras, como aprender a utilizar el coche de forma más sensata, conseguimos acabar entre todos con esa dichosa «boina» de humo que nos cubre cada dos por tres.

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