Semáforos, ¿a qué dedicas el «tiempo libre»?

Publicado por el ene 5, 2015

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La celebración en 2014 del centenario del semáforo (el primero eléctrico data de 1914 y se ubicó en Salt Lake City, en Estados Unidos) ha llevado al portal especializado Autoscout24 a preguntarse qué hacemos mientras permanecemos detenidos en el disco de turno. Pues bien, resulta que de su análisis se deducen posibilidades variopintas, como picotear, encender un cigarro o buscar un chicle.

Dice Autoscout24 que convivimos con estas señales luminosas con paciencia y resignación, como demostraría que nueve de cada diez conductores no estén conformes con su funcionamiento. En particular, los españolitos, siempre tan críticos, opinamos que la luz roja dura demasiado: apenas el 9% está contento con su funcionamiento, pese a aceptar que son necesarios para convivir en el tráfico, y el 22% alude que están pensados y programados para incomodar y no para ayudar. Nada nuevo si recordamos que el último informe de Goodyear avala que un 56% cree que en nuestro país hay demasiadas restricciones de velocidad, y un 58% que las normas y regulaciones viales son un fastidio.

chatEn todo caso, mientras estamos detenidos esperando que se encienda el verde nos dedicamos a mirar los coches de alrededor; un tercio aprovecha para relajarse; el 16% busca algo para picotear o beber (el 10% echa mano del socorrido chicle); el 18% admite hablar con sus acompañantes; ellas se retocan el maquillaje (21%) y ellos se miran al espejo (10%). Por cierto, uno de cada de diez envía mensajes de texto o toquetea el navegador, acciones prohibidas y penalizadas. Solo el 20% de los encuestados admite limitarse a observar el semáforo y esperar pacientemente a que cambie la luz para seguir la marcha o aprovecha para acomodarse (por decirlo de forma fina) o sentarse correctamente.

¿Eso es todo? Creo que la encuesta peca de elegante y se queda corta. ¿Qué hay de los que se insinúan frente a la «competencia», en plan pole position de Fórmula 1, acelerando y metiendo primera con mirada intimidatoria para salir antes que nadie con el cambio de luz? ¿Y los incívicos que aprovechan para vaciar el cenicero por la ventanilla? Porque ésa es otra. Claro está, los hay que, totalmente abstraídos, se dedican a canturrear «tocando la batería» sobre el volante, echan unas risas al hilo de alguna parodia en la radio, repasan a los peatones que cruzan por delante (sobre todo si son chicas de buen ver) o hacen juegos de números con las matrículas circundantes. Todos estos se ponen en marcha tarde y tras algún pitido quejoso, eso seguro.

Y, por supuesto, no podemos olvidar ese clásico que, en su doble variante, protagonizan, en particular, algunos (¿muchos?) conductores masculinos: hurgarse la nariz en busca de vaya usted a saber qué o arrancarse pelillos sobrantes de aquí y allá. By the way, feliz 2015 a todos los sufridos usuarios de la vía, que son legión.

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