¿De verdad queremos que el coche conduzca por nosotros?

Publicado por el Dec 28, 2014

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Hace unos días hablaba con un amigo sobre la «inminencia» de la conducción autónoma. Sí, ésa que protagonizarán los coches guiándose por sí mismos, al margen del ser humano, pero llevándolo a bordo.

De momento, y para el común de los mortales, parece ciencia ficción, pero más allá de ensayos y prácticas en marcha, los hechos demuestran que no es así. Hay ejemplos de dispositivos que ya podemos adquirir en modelos de nueva creación. Por ejemplo el control de velocidad automático o «inteligente», a la venta desde hace tiempo y capaz no ya de mantener un ritmo de circulación fijado, sino de parar el vehículo si el tráfico se atasca y de reanudarlo cuando se despeja. Y otro tanto con el sistema de frenada automática en ciudad o a baja velocidad (normalmente hasta 30 km/h), que puede detener el coche por sí mismo ante riesgo inminente de colisión por un despiste del conductor, o el freno multicolisión, que Volkswagen incorpora a buena parte de su gama moderna y que evita los golpes posteriores al primer impacto, por falta de reacción del conductor.

Según la firma germana Robert Bosch, la conducción parcialmente automatizada existe desde que Mercedes-Benz estrenó en 2013 su asistencia a la conducción Distronic. El siguiente paso, que llegaría en 2016, contempla que el vehículo sea guiado por un carril prefijado hasta 130 km/h, aunque con el conductor siempre alerta por si tuviese que intervenir. Para 2018 se podría circular por un carril en modo autómata y cambiar a otro cuando el conductor active el intermitente.

1-sartre«Las tecnologías que conllevan el uso de ayudas al conductor cambiarán nuestra apreciación de la seguridad vial y aportarán grandes beneficios a la sociedad y a los consumidores», ha declarado Håkan Samuelsson, presidente y CEO de Volvo Cars.

Precisamente, el fabricante sueco es uno de los que mayor afán vienen depositando en esta parcela, como avala su protagonismo en el Proyecto Sartre, un «tren» de carretera comandado por un camión (en la imagen junto a estas líneas) que fija la velocidad, al que podremos incorporarnos o salir en cualquier momento. Mientras permanezcamos en su interior, en el «cordón» que sigue al primer vehículo, el conductor podrá cruzarse de brazos… y pies. Así de simple, y teóricamente así de seguro.

Dicen desde Volvo que «el conductor del futuro podrá planificar la ruta con una mezcla de guiado autónomo y activo, lo que de paso hará los desplazamientos cotidianos más eficientes. También podrá viajar de forma más segura acomodando y gestionando su teléfono móvil o tablet, conversando con el resto de pasajeros, escuchando música, viendo el paisaje o simplemente relajándose. La conducción autónoma abrirá así el camino a una gestión más eficiente del tiempo al volante».

Y añaden: «Casi nadie lo piensa dos veces antes de subir a un avión que vuela en piloto automático, pero subir a un coche que se conduce por sí mismo, mientras el conductor lee un libro, sigue siendo un pensamiento revolucionario».

En la charla, mi amigo cuestionaba la eficacia de todo esto y el riesgo que, en última instancia, supone delegar la responsabilidad de nuestra vida en manos de una máquina. Pero ojo, con máquinas o sin ellas hace tiempo que, con resignación, hemos aceptado ir al límite legal en unas vías sembradas de radares. Lo contrario supone perder todos los puntos del carné y afrontar una dura sanción económica, e incluso la cárcel. Y lo mismo con el riguroso control del consumo de alcohol y drogas que, junto a la limitación de velocidad, ha derivado en una innegable reducción de la siniestralidad y de los muertos en carretera.

¿Se volverá la conducción algo tan monótono y aburrido como para despreciarla? ¿Dónde encajarán entonces las creaciones de marcas tan fascinantes y deportivas como Ferrari o Porsche…? ¿Corremos el riesgo de vivir la realidad anunciada en la ficción de películas como ‘Terminator’, donde las máquinas se vuelven inteligentes y terminan dominando a la raza humana? Pues sin planear escenarios apocalípticos, lo cierto es que la mayoría piensa que el coche es un simple transporte para ir de A a B. De modo que si el coche lo hace por ti, y además de una forma más segura y eficiente, tanto mejor.

 

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