Multas: ¿y si no pago?

Publicado por el oct 20, 2014

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El tema de las sanciones de tráfico se presta a una demagogia de primera. No seré yo quien esgrima aquello de que «quien cumple la ley no tiene qué temer», una frase manida y repleta de aristas a nada que rasquemos: hay radares de rigor discutible en cuanto a funcionamiento y, como éstos, detectores de semáforos -sí, esos aparatitos que te «hacen la foto» si los rebasas en rojo y hasta en ámbar- que, como sucede con algunos de los anteriores, no están sometidos a control meteorológico. De modo que, sí, podemos recibir a domicilio una denuncia injusta.

Y eso por no hablar de las famosas «multas al vuelo» que, por ejemplo, te puede colocar un agente de movilidad sin ni siquiera pararte, solo por su apreciación, si se quiere de su mera observación.

radar-2Que la Administración fuerza la maquinaria recaudatoria en este terreno es incuestionable. Año tras año, maneja previsiones de ingresos por este particular. De hecho, cuántos radares hay por ahí colocados sin ton ni son, en ubicaciones para nada peligrosas, como auténticas «máquinas tragaperras» que se limitan a hacer caja. Y de guinda, «cebos» como el descuento del 50% por pronto pago de multas para que la mayoría afloje sin complicarse la vida.

En esto, como contamos en la sección de Motor de abc.es, entra que las autoridades estrechan el cerco que da gusto: por una parte, la prescripción por errores o silencio administrativo ha pasado de uno a cuatro años. Por otra, hay un abuso de las notificaciones edictales, en particular las electrónicas vía TESTRA. Éste no suple la comunicación por correo certificado, pero en la práctica actúa como tablón de anuncios casi en exclusiva.

A todo ello, muchas empresas de recursos se apuntan a esta última moda (TESTRA) para hacer business, aunque dependa de nosotros delegar el seguimiento de posibles sanciones. Si lo hacemos y dejamos que sean terceros quienes se ocupen agotaremos con casi toda seguridad buena parte nuestra defensa legal al dejar pasar de largo un punto de apoyo tan importante como es una notificación postal defectuosa y parte del tiempo que ésta autoriza para su reclamación.

Nada de lo dicho exime de cumplir la ley, eso está claro. Pero sería bueno saber hasta qué punto ese rigor es de doble dirección. La Administración oficia como juez y parte porque emite denuncias y decide sobre la viabilidad de los recursos. Una vez más, «el que quiera peces que se moje el culo»: podemos recurrir, porque toda multa es recurrible, pero sabiendo cómo hacerlo o bien poniéndonos en manos verdaderamente profesionales.

La vía administrativa es complicada, por no decir estéril. No así la judicial, que a cambio cuesta dinero, aunque acabemos recuperándolo. Con todo, defectos de notificación y otros objetivables permiten ganar recursos, hasta después de haber sido embargados. Si, por el contrario, optamos por no pagar y hacer oídos sordos, no hay problema: los poderes públicos cuentan con herramientas para embargarnos hasta la casa, que quede claro.

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