¿Merece la pena un coche nuevo «low cost»?

Publicado por el sep 28, 2014

Compartir

Cada vez son más los fabricantes que se apuntan al lanzamiento de modelos básicos, e incluso de «marcas blancas». Renault rompió el hielo con Dacia, y durante unos años General Motors hizo lo propio de la mano de Chevrolet, que ahora se retira de Europa salvo para Rusia y algún otro mercado. Me ahorro Skoda dentro del Grupo Volkswagen, porque militó en esa liga pero hace mucho la abandonó para ofrecer productos equiparables a lo mejor de su dura competencia generalista.

Fiat con su Linea y Citroën, que introdujo el C-Elysée en el Magreb, América Latina, China y Oriente Medio (también se vende en España), han seguido o iniciado una senda parecida. La pregunta es inevitable: ¿merecen la pena coches así? ¿Qué «truco» esconden a cambio de tarifas que, en ocasiones, superan por poco los 6.000 euros, ya aplicados descuentos y Plan PIVE?

Pues, respondiendo a lo último, truco truco ninguno. Mecánicamente, a ningún fabricante le sale a cuenta hacer motores de calidad inferior, por ejemplo. Es más barato aprovechar sinergias y utilizar propulsores de modelos de primera línea que, a la postre, ahorran costes y superan normativas legales, sobre todo de contaminación.

low-costPero, como dicta el dicho, «algo tiene el agua del río cuando la bendicen». Pongamos el ejemplo del paradigmático Dacia Sandero, junto a estas líneas y que el pasado agosto lideró ventas en nuestro país. No exhibe la calidad general o la sofisticación de, por ejemplo, un vehículo equivalente en su propio grupo como el utilitario Renault Clio.

Esto se traduce en una dinámica más errática (dirección, frenos, estabilidad…), sobre todo en situaciones más o menos comprometidas, y en elementos que no se ven como cableados y electrónica, más vetustos. Otro tanto con los acabados, inferiores, la tecnología de a bordo (conectividad) o el estándar de seguridad, en particular activa, un paso por detrás en el rumano (sí, porque Dacia es una marca de Rumanía, aunque con estándar de fabricación cien por cien Renault).

Sus tapizados son más sencillos, sus guarnecidos menos refinados y la insonorización, un punto inferior. Insisto, todo ello asumible, pero que determina una puesta en escena menos esmerada.

Volviendo a la seguridad, un modelo como el Sandero presume de cuatro estrellas sobre cinco en el duro crash test EuroNCAP, cuando el citado Clio atesora cinco frente a las tres que cosechó el C-Elysée en el balance final. La diferencia radica en la ausencia de elementos como los airbags de cortina o en una estructura menos robusta para absorber impactos.

Pero para muchos todo esto no es definitivo, y tienen razón. Además, esta suerte de «low cost» acostumbran a ofrecer carrocerías más amplias y capaces que sus equivalentes de primer orden. Y eso se nota en el día a día: hacer la compra, traer y llevar a los críos al colegio…

Así pues, ¿son buena alternativa? A mi juicio sí, mejor que la de muchos coches de segunda mano, a veces carentes de garantías, y de procedencia y mantenimiento discutibles. En realidad, y en los tiempos que corren, el mayor obstáculo puede ser superar la adquisición de una marca o un turismo faltos de porte.

Solo un «contra» ante tanto «pro»: hay modelos de este tipo que, por contradictorio que resulte, terminan siendo más complicados o caros de pagar que otros similares de tarifas superiores, beneficiados por financiaciones y cuotas mensuales más favorables.

Compartir

ABC.es

Apuntes sobre ruedas © DIARIO ABC, S.L. 2014

A bordo, coches, motos y cualquier invento sobre ruedas, sin olvidar críticas sobre normativa, industria o seguridad en un cuaderno para incondicionales de gasolina y octanos. ¿Te apuntas? Más sobre «Apuntes sobre ruedas»