El Whatsapp o la vida

Publicado por el jun 16, 2014

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Pero, ¿nos hemos vuelto locos o qué?, chateando mientras conducimos como si nada. Vale que hemos sucumbido al smartphone como posesos, y que el telefonito en cuestión ofrece ventajas claras: que si Intenert, que si Google Maps, que si comandos de voz, SMS y apps para casi todo… Pero, ¿en plena conducción y dándole a la tecla/pantalla, y para colmo mirando de reojo y atentos a ver qué contestan de vuelta?

Este fin de semana ha vuelto a repuntar la siniestralidad en carretera: 14 muertos, muchos el domingo, muchos, demasiados, jóvenes. Adiós para siempre. Y de todo: «moteros» quizá sin tanta pericia como pensaron y, seguro, otros distraídos y al final víctimas de accidentes mortales. Pero es que, mientras, admitimos como si tal cosa una política tan «suicida» como chatear o «whatsappear» mientras conducimos.

distraccionesY eso no hay tecnología ni sistema de seguridad que lo pare. Al dato: nada menos que cuatro millones de paisanos admite estas temerarias prácticas en plena marcha. ¿Exceso de confianza? ¿De verdad vamos tan sobrados, o es que nos apasiona el exceso de adrenalina poniéndonos en peligro y poniendo en peligro a los que nos rodean y a los que llevamos a bordo? Porque el tema parece ir por ahí. Está claro que sabemos la temeridad que entraña, como avala el estudio presentado por RACE en colaboración con BP y Castrol. Y, aún así, persistimos.

El dato es más que elocuente: la conducción distraída o desatenta causa, según cifras de la DGT, más del 50% de los accidentes con víctimas implicadas. Y de ahí a los resultados de la citada encuesta de RACE: más de 13 millones de conductores (60% de los encuestados) reconocen haber usado el móvil conduciendo. Y de ellos, 2,7 millones afirman llamar o recibir llamadas sin usar la función ‘manos libres’.

Parece que muchos de esos temibles mensajes salen o entran estando parados en semáforos cerrados (36%) y en atascos o retenciones (30%), los momentos más sensibles para sucumbir a la tentación de consultar o usar el smartphone. Con todo, lo más preocupante es el 18% de los conductores (705.000) que lo hace en marcha.

¿Y el perfil? A saber: conductor solitario (87% de los casos) que sobre todo le «pega» en ciudad (3 de cada 4 casos), yendo o viniendo del trabajo (41%); un 35% son jóvenes de 18 a 34 años; y por último el 67% de las personas mayores no emplean el teléfono absolutamente para nada en la conducción, siendo el segmento de población que demuestra la actitud más responsable.

La aplicación estrella de esta bromita es el chateo vía WhatsApp: uno de cada dos conductores la utiliza en estas circunstancias, seguida de la consulta de aplicaciones de ayuda a la conducción (más del 26%), del envío de mensajes de texto SMS (7,5%), de la navegación por páginas web (5,6%), de la realización de fotos y vídeos (casi 3,5%) y del uso de las redes sociales (casi 2%).

Ea, pues tanto monta, monta tanto: 20.000 conductores (0,53% de los encuestados) han sufrido ya un percance al volante por usar su smartphone y casi 560.000 (15%) han estado a punto de sufrirlo. Y lo sabemos, vaya si lo sabemos: el estudio de RACE recuerda que somos conscientes de la peligrosidad que entraña esta conducta, y que 9 de cada 10 califican de bastante o muy peligroso usar el smartphone conduciendo. La sanción en esto, o en el manejo de cualquier otro tipo de dispositivo sin manos libres, es de 200 euros y 3 puntos. Suma y sigue, aunque equipos como el navegador nos recuerden de antemano, y según arrancamos, que no debemos manipularlo en marcha y, que de hacerlo, será bajo nuestra responsabilidad. ¿Responsabilidad? Nosotros a lo nuestro… aunque nos vaya la vida en ello.

 

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