Conducir despacio no siempre es más barato

Publicado por el Jun 1, 2014

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En los tiempos que corren, qué duda cabe, cuanto más se consiga apurar el depósito del coche, tanto mejor, ¿verdad? Además, con un control de la velocidad cada vez más férreo por parte de las autoridades, no solo en carretera, sino también en la calle más insospechada de cualquier ciudad, a quien más y a quien menos termina apremiándole eso de «apretar».

Sin embargo, si nuestro objetivo es ahorrar, la práctica de apurar el depósito no es siempre lo más conveniente para el vehículo. Existen otros trucos y hábitos, al alcance de cualquier conductor, que nos van a permitir hacerlo y alcanzar una conducción mucho más eficiente. Vamos con algunos, como los que recomiendan desde el Comisariado Europeo del Automóvil:

Arrancar el motor sin pisar el acelerador, iniciando el movimiento inmediatamente después del arranque en el caso de los de gasolina, y esperando unos segundos en los de diesel.

Usar la primera velocidad solo para el inicio de la marcha y cambiar a segunda a los 2 segundos o 6 metros, aproximadamente.

Acelerar y cambiar de marcha según las revoluciones, en motores de gasolina entre 2.000 y 2.500 rpm, y en los diésel entre 1.500 y 2.000 rpm

1-eficienteCircular lo más posible en marchas largas y a bajas revoluciones, pues por ejemplo un utilitario de motor 1.2 circulando a 60 km/h economiza así en torno a 1,2 l/100 km (en 3ª gasta 7,1 litros, en 4ª, 6,3 litros y en 5ª hasta un 15% menos)

Mantener la velocidad de circulación lo más uniforme posible, buscando fluidez y evitando frenazos, acelerones y cambios de marcha innecesarios. Un aumento de velocidad del 20% (pasar por ejemplo de 100 a 120 km/h) supone un incremento del 44% en el gasto (de 8 l/100 km a 11,5). ¿Sabían que circulando en cualquier marcha, sin pisar el acelerador y por encima de 1.500 rpm, o a unos 20 km/h, el consumo es nulo?

La deceleración debe ser progresiva, levantando el pie del acelerador y dejando rodar el vehículo con la marcha engranada, frenando con suavidad y reduciendo de marcha lo más tarde posible, con especial atención a las bajadas

– Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir de marcha antes, y en paradas  prolongadas (por encima de 60 segundos) apagar el motor si éste carece de uno de esos modernos dispositivos auto/stop o start/stop que lo hacen por nosotros

Anticiparse y ser previsores, conduciendo con la distancia de seguridad adecuada y con un campo de visión amplio que permita ver o «anticipar la jugada» 2 ó 3 vehículos por delante. Sobre esto, la conducción eficiente contribuye casi siempre a aumentar la seguridad vial

Dicho esto, ojo, no siempre sale a cuenta ir «pisando huevos» con afán economicista, porque a base de ir lentos podemos terminar «ahogando» e incluso estropeando la mecánica.

Y es que llevar al extremo una conducción así puede derivar en fallos de la junta de la culata, generar estrés mecánico y provocar desgastes prematuros en los cilindros. En particular, en los propulsores diésel puede significar fallos en la recirculación de gases, en la geometría variable de los turbos y en los filtros antipartículas.

De ahí que convenga bajar de marcha siempre que se circule con una que exija más de 2 tercios del recorrido total del acelerador para mantener la velocidad, y en los diésel ir durante unos 15 minutos por encima de 2.000 rpm de vez en cuando para que motor (una vez caliente), turbo y sistema de escape «respiren» como deben.

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