Cómo ser conductor alérgico y no morir en el intento

Publicado por el may 12, 2014

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Aunque de repente parece que en este país llamado España ha dejado de llover, y además de sopetón, las abundantes aguas caídas el pasado invierno y en el arranque de primavera han provocado que los niveles de polen en el aire tripliquen los de un período normal e incluso multipliquen por 7 los de un año seco, según ha informado la DGT. Y de ahí las peligrosísimas alergias conduciendo.

De hecho, parece más frecuente que nunca ver a gente estornudando: por la calle, en el metro, en el trabajo y no digamos paseando por el campo. Eso si no somos nosotros los que lo hacemos. Ya hay quien opta abiertamente por usar mascarilla hasta para ir en bici, elemento que ya he visto llevar a más de un niño.

1-blogLos síntomas de la alergia son variados en cuanto a localización, intensidad y gravedad. Desde los más comunes pero enormemente incómodos (estornudos, tos, lagrimeo, picor en la piel, en la nariz, en la garganta y en los ojos), hasta los más serios e incluso potencialmente graves (silbido de pecho y crisis asmáticas).

Con todo, hay formas de combatirla, sobre todo cuando no queda otra que seguir cogiendo el coche para nuestros desplazamientos. Además de la máxima que rigen la prudencia y el sentido común, algunos consejos en este sentido pasan por:

- Mantener limpio el vehículo, sobre todo en su interior. Llevar a cabo una limpieza del coche una vez por semana debería ser suficiente. Y para ello, mejor recurrir a productos naturales: debería bastar con un trapo empapado en agua tibia. Limpiar es particularmente necesario si hemos llevado a bordo una mascota. Una aspiradora potente asegura eliminar ácaros en moquetas y tapicerías.

- Evitar viajar al amanecer y por zonas húmedas, donde hay mayor concentración del polen. Otro tanto con el atardecer. Siempre mejor en las horas centrales del día.

- Acudir al médico. Es fundamental no automedicarse, costumbre patria donde las haya por aquello de la pereza que nos da ir al médico. Aunque los síntomas físicos persistan y desaparezcan solo con la lluvia, no debemos olvidar que los antihistamínicos pueden aliviar los síntomas de la alergia pero provocar estados de somnolencia peligrosos conduciendo. Estremece pensar que el 5% de los accidentes de tráfico están relacionados con medicamentos. Es más, un 17% de los conductores afirma manejarse con el coche estando bajo tratamiento farmacológico. Es importante advertir al médico que se es conductor para que que recete tratamientos poco o nada sedativos que permitan circular con garantías.

- Si vamos a realizar un viaje, debemos iniciar cualquier tratamiento médico 2 ó 3 días antes de la fecha, pues los efectos sedativos disminuyen al adaptarse el organismo.

- Evitar viajar con las ventanillas bajadas: para eso ya está el aire acondicionado, en lo posible con el mando de recirculación de aire activado para evitar la entrada por los conductos de partículas alergénicas.

- Protegerse con gafas de sol, que minimizan picor y lagrimeo.

- Evitar el alcohol dada su interacción con los medicamentos: potencia la somnolencia y los efectos sedantes.

- Planificar los viajes: conviene saber cómo están las cosas acerca del polen allá donde vayamos, para lo cual se puede consultar la web de la Sociedad Española de Aerobiología (www.polenes.com).

De cualquier forma, si es usted alérgico, conductor o no, ahí va el «consejo de nuestras abuelas»: lleve siempre a mano un paquete de Kleenex y unos caramelitos de eucaliptus. Unos y otros sacan de muchos apuros…

 

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