Coche eléctrico: aún es pronto

Publicado por el abr 28, 2014

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Sí, Industria quiere impulsar de una vez las ventas de automóviles eléctricos. A ojos de muchos, una sabia política por otra parte herencia del ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Pero, ¿es una realidad tangible para la mayoría y a corto plazo? En mi opinión, no.

Para dejarlo claro desde un principio: un coche eléctrico «barato», como un Renault ZOE. Dejo al margen el Twizy, todavía más económico porque viene a ser un cuadriciclo de escasas autonomía, velocidad y hasta operatividad más allá de núcleos urbanos. El ZOE cuesta unos 15.000 euros en números redondos y es equiparable, por tamaño y precio, a un Clio, el utilitario convencional equivalente que ofrece, con motores de gasolina o gasóleo, la marca francesa.

Sin embargo, a ese precio habría que añadirle unos 80 euros de alquiler mensual de batería, propiedad del fabricante que, eso sí, la asegura durante toda su vida operativa e incluso la sustituye si falla. Eso por una parte. Si hacemos números, resulta que repostar un coche de estos cuesta unos 3 ó 4 euros, según tarifas eléctricas, lo que a priori resulta una ganga. Pero las cosas no son tan claras.

Vehiculo_electricoY no lo son, sobre todo, por tres motivos esenciales: autonomía, número de puntos para cargar y tiempo de recarga. Por partes. Los 3-4 euros que cito suponen una autonomía efectiva de unos 150 kilómetros, en el mejor de los casos. Y es que, a día de hoy, el alcance de esta clase de automóviles sigue siendo uno de sus principales «talones de Aquiles». Ojo, si vamos rápido, viajamos muy cargados o echando mano de equipos de a bordo de consumo eléctrico, que van desde el climatizador al sistema de sonido, por fijar solo algunos ejemplos, la autonomía puede bajar a 100 kilómetros… o menos.

El segundo handicap es el que ahora se afana en subsanar Industria, que persigue multiplicar por 60 los actuales 1.356 puntos de recarga existentes en la geografía española, entre otras cosas para lograr las directrices comunitarias fijadas para 2020. Además, el objetivo de Industria es unificar los mecanismos de conexión que se disputan las eléctricas Endesa e Iberdrola, o dotar de ambos a las nuevas «electrolineras».

En mi opinión, ni así se subsana el condicionante que implica la escasa autonomía, en la que sí vienen trabajando los fabricantes de baterías para ampliarla todo lo posible. ¿Cuánta gente aparca el coche en la calle? En España, la mayoría, sin lugar a dudas. Basta echar un rápido vistazo al centro de las ciudades, pero incluso a la periferia y sus barrios residenciales. ¿Vamos a contar con puntos de recarga «Ad hoc»? No lo creo, y aquí es donde interviene el tercer problema: el tiempo que lleva reponer la batería de este tipo de automóviles.

En clave positiva, unos 20-30 minutos para contar con el 80% de su capacidad en cargas trifásicas específicas, o bien de 8 a 10 horas en una toma doméstica de 220 voltios; casi nada. Por el contrario, repostar un coche de gasolina lleva ¿5 minutos en un surtidor convencional? Imbatible. Por cierto, sacar el cable, que al final acaba por el suelo ensuciándose, para enchufarlo y volverlo a guardar una vez concluida la operación, es todo un engorro; lo digo por experiencia. De ahí que marcas como Toyota o BMW vienen probando cargas inalámbricas o por inducción.

Combinen ahora todo ello. ¿Quién, que no sea una empresa con una flota eminentemente urbana, o una administración pública en sus políticas de promoción, se atreve con un coche de estos? ¿Cómo afrontar un viaje de Madrid a Valencia, con algo más de 300 kilómetros entre ambas capitales? La solución puede venir de diseños de cambio de batería tipo «drop and go» como los que ensayan algunas marcas de coches y proveedores: llegar a una estación de servicio y cambiar, en minutos, una batería por otra. Pero eso no está a la vuelta de la esquina, aún tardará en llegar.

¿Sirve pues impulsar la instalación de puntos eléctricos para popularizar el coche eléctrico? Sirve, claro, sobre todo si funcionan, porque muchos dejan de hacerlo poco después de «hacer la foto oficial». Pero ni de lejos basta. El impulso ha de venir por varios frentes y de manera simultánea. Mientras, resulta inviable pensar en la tecnología puramente eléctrica como alternativa a la convencional e incluso a la híbrida.

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