No solo vamos por la izquierda…

Publicado por el abr 19, 2014

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La última campaña de la DGT, quizá una de las más sonadas, esa que dicta «Haz tu parte», incide sobremanera en la gente que circula permanentemente por el carril de la izquierda en autovía/autopista (de éstas hay menos en la «Piel de Toro», y además son de pago). No es el único vicio que mostramos de forma mayoritaria (en ocasiones por lo muy deteriorado del carril derecho, todo sea dicho) cuando salimos a carretera.

Sobre todo ahora que lo hacemos de forma masiva, en días como estos de Semana Santa y en los que están por venir con los puentes de mayo y las vacaciones estivales. En fechas así conduce «lo mejor de cada casa»: el que sabe y el que no, el que conduce una vez al año (pongamos dos, como mucho) un largo viaje, y el que lo hace cada semana, e incluso a diario por trabajo. Total, que la «ensalada» es completa. Y en ella afloran todas nuestras carencias y nuestros mayores egoísmos como conductores. Caray, lo importante es llegar, por tópico que suene.

Vuelvo a lo mismo: no es solo es cuestión de conducir por la izquierda, de hacerlo lento (que además el límite sigue siendo de 120 km/h hasta nueva orden) o de ir taponando progresivamente la circulación hasta provocar, «aguas atrás», percances e incidentes de todo tipo, aunque muchos no se enteren de ello porque van a lo suyo. Como el del chiste del 600 que decía que «mientras vaya el primero…» En efecto, no es ya eso, sino todo lo que arrastra. Por ejemplo, piques entre conductores que no aguantan ir más lentos por el carril de adelantamiento y entonces sobrepasan por la derecha trabando la circulación cuando vuelven a la izquierda.

20155572Luego hay otra que aún me gusta más: la de los que se echan encima, pisándote «el trasero» y amagando, casi con golpearte, para que te apartes y dejarles pista libre, aunque vayas por encima del límite. En una línea parecida no falta quien, en pleno tráfico congestionado, zigzaguea a la «caza» del hueco, como si de un sudoku se tratase. En eso tienen la especialidad los motoristas, poniéndose ellos mismos en grave riesgo porque lo último que esperas es a un tío aparecer adelantándote por la derecha y casi «lijándote» la carrocería o «levantándote» las pegatinas del coche por la velocidad a la que pasa…

¿Y que me dicen de los que utilizan el intermitente cuando ya están girando, o simplemente no lo ponen? ¿Y de aquellos que se dejan puesta la luz antiniebla molestando a todos alrededor? Podría hablar de un interminable glosario: niños mal sentados o moviéndose libremente dentro del coche sin sistemas de retención infantil, a veces sentados sobre elementos inadecuados, mascotas sueltas en el habitáculo, viajeros que insisten en no ponerse el cinturón de seguridad porque «agobia, aprieta y molesta», ir pese a todo (multas, radares…) como «descosidos y envenenados» pese a la congestión del tráfico, tirar porquería por las ventanillas aunque le caiga, no ya al suelo, sino al que viene detrás…

Me gusta conducir con agilidad, llevo haciéndolo más de veinte años y he viajado a los mandos en coches de todo tipo durante miles de kilómetros por medio mundo. Y siempre he comprobado, siempre, que la diferencia entre viajar «a todo trapo» y hacerlo de forma sosegada, más allá del consumo (que se dispara, como el del aceite y el propio desgaste de ruedas, frenos y mecánica en general), apenas si gana 15 ó 20 minutos en un trayecto medio, pongamos, de 400 km. Y eso sin parar a descansar o haciéndolo mínimamente. En fin, yendo a fondo.

Estrés a tope, nervios por doquier y «mil» situaciones de riesgo para nosotros y los que nos rodean, incluyendo pasajeros y otros conductores. No merece la pena, qué va. Y lo estamos viendo: veníamos de un descenso de muertos, y entre unos y otros, atropellos a ciclistas, moteros (a veces faltos de pericia y más confiados de lo deseable) y temerarios de toda índole, hemos dado la vuelta a la estadística. Y bien dada en las últimas semanas. Menos mal que no éramos los que lo hacían peor

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