El coche como tal, cada vez importa menos

Publicado por el Feb 23, 2014

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Hay datos reveladores sobre las tendencias de los usuarios a la hora de comprar automóvil. Sin ir más lejos, los que se desprenden de un estudio de la consultora Accenture en colaboración con la patronal del sector automovilístico Anfac, que refleja que a los compradores de medio mundo les interesa mucho más que su coche esté altamente conectado con el mundo exterior, a través, claro, de Internet, tablets y smartphones, que las prestaciones que pueda ofrecer.

En realidad no extraña si por prestaciones entendemos velocidad punta o aceleración, la segunda intrascendente para la mayoría y la primera, la velocidad, condicionada por la regulación, cada vez más restrictiva. No sucede lo mismo con el llamado «agrado de conducción», es decir, el reprís o la capacidad del vehículo para recuperar ritmo cuando lo pierde, por ejemplo, por afrontar un repecho o aminorar detrás de un vehículo más lento, como un camión, y llegar el momento de adelantar. Para qué engañarnos, ahí sí que nos gusta pisar y que nuestro modelo «respire», que despliegue «alegría» y buen hacer para sacarnos del atolladero, ¿verdad? Claro, sobre todo si vamos con la familia a cuestas, hayamos calculado bien o no. Y a ser posible sin tener que recurrir a bajar 2 ó 3 marchas para que aquello reaccione.

1-infoentretenimientoEn todo caso, y vuelvo al principio, en pleno tsunami tecnológico, y con una integración cada vez mayor de la conectividad y del mundo on line en el coche (ya los hay convertidos en auténticos punto WiFi), a los usuarios, españoles incluidos, les/nos interesa más esto último que aquello.

En particular, accionar el smartphone mediante los controles del volante (63%), disponer de música vía streaming (64%), navegar por Internet en la pantalla del vehículo (59%) y que éste permita leer y dictar correos electrónicos mientras conducimos (52%) son las tecnologías más deseadas. De otro modo, «jugar» y hacer uso de todos nuestros gadgets electrónicos hasta circulando. Casi nada.

La cosa tiene su aquel, si pensamos en el peligro inherente que entraña. Y es cierto que, poco a poco, los fabricantes se afanan en lograr que la utilización de esta electrónica de consumo doméstico sea, sobre cuatro ruedas, fácil e intuitiva, para que no distraiga al que «pilota» de lo esencial, que en teoría bastante tiene con driblar con el tráfico cotidiano, cambiar de emisora (cuando no encender o apagar un cigarrillo), mantener una conversación en directo o, lo que es más frecuente, por teléfono (manos libres, se entiende, del resto ni comentario).

Pero como no nos conformamos con casi nada, ya hay coches que «leen» correos electrónicos en voz alta por nosotros, incluso SMS y Whastsapp, por no decir la legión que, comando de órdenes verbales mediante, hacen esto o lo otro (cambiar de emisora, marcar un número de la agenda del móvil…) como verdaderos interlocutores.

1-RENDER-V1-Final-LR¿Hacia dónde vamos entonces? Pues la respuesta es bastante previsible. Se llama «conducción autónoma», o si lo prefieren automática. Hace poco me refería a ella cuando comentaba que los coches conducirán por nosotros en menos de diez años (en mayor o menor medida), y estudios como éste de Accenture y Anfac no vienen sino a confirmar que, de paso, es lo que quiere y desea la mayoría.

Quizá lo que más sorprende es que esta tecnología, como tantas, avanza a pasos agigantados pese al desconocimiento de muchos, que sin embargo en breve podrán solicitarla (cuando no disfrutarla de serie) con solo entrar a una tienda y encargar el modelo de turno, grande o pequeño, caro o barato. Es más, casi no hay semana que algún fabricante no publique novedades al respecto.

No se apuren, hay quien nos saca ventaja en tan futurista tendencia: los conductores de China, Brasil, Indonesia y Malasia son los que muestran mayor interés por todas las tecnologías disponibles para conectar los vehículos, algo generalizado entre los consumidores de mercados más maduros, dicta el informe de Accenture/Anfac. Por estos lares, de todos modos, no vamos retrasados: los sistemas de soporte más demandados en España serían los dispositivo de visión nocturna (71%); la alerta por cambio de carril no deseado (para el 66%) y la de colisión (62%). Y más del 50% reconoce usar o querer utilizar los llamados servicios remotos, informes de estado y gestión de ciclo de vida del vehículo. De modo que puede que lleguemos un paso por detrás, pero cuando lo hacemos vamos con todas las de la ley.

Un último dato del que les hablaré en breve: otro estudio, en este caso elaborado por la consultora KPMG y que también evalúa los hábitos de compra a medio plazo, indica que los menores de 25 años no sienten la necesidad de tener coche en propiedad. La precariedad económica y laboral que sufren las nuevas generaciones, a su vez inmersas en la tecnificación de la que les vengo hablando y que tiene a muchos permanentemente enganchados a la pantalla sin otra perspectiva, así como la preferencia por vivir en núcleos urbanos donde mal que bien el transporte público sigue siendo buena alternativa, ha motivado una progresiva pérdida de ilusión en esto de los coches que, probablemente, traiga cola.

 

 

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