El curioso fenómeno SUV

Publicado por el feb 17, 2014

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A veces (quizá muy a menudo) el mundo parece girar al revés. Ejemplo práctico en esto del motor: en 2013, las ventas de 4×4, todoterrenotodocamino, SUV o como cada cual quiera llamarlos (aunque en realidad cada denominación responde a una tipología concreta de vehículo) crecieron de forma sustancial. Coches así pujan al alza, y de qué manera.

Curioso: para el día a día no son más prácticos que los turismos equivalentes. Tampoco más baratos, lo que de entrada, y aunque a veces sea por poco, implica un seguro superior. Como además pesan más y exhiben peor aerodinámica, consumen más carburante en todos los casos comparados con coches compactos, sedanes o familiares; también gastan más ruedas.

capturLo más curioso es que, en origen, estos vehículos, centrando «el tiro» en los todocamino o SUV, sobre todo en los más ligeros que son los que triunfan, respondía a un cierto espíritu, a una ambición digamos lúdica de sus propietarios. Era como hacerse con un pesado 4×4 a precio ventajoso y en tamaño «mini» para salir (¿alguna vez?) de excursión. Pero en la práctica es más que sabido que la inmensa mayoría rara vez los aleja del asfalto, si no es para aparcar en un descampado, a veces, y como mucho, embarrado.

Así pues, ¿a qué responde tan poderosa alza en las ventas? Porque es impactante. Fíjense: solo del nicho más accesible de esta categoría, el de pequeños como el Renault Captur sobre estas líneas (que por cierto se produce en Valladolid y solo se vende con tracción a las ruedas delanteras), se vendieron 37.248 unidades hasta el pasado diciembre.

Del estrato superior, donde militan los de tamaño medio como el nuevo Ford Kuga (que la firma del óvalo fabrica en la valenciana Almussafes), fueron 54.292 los comercializados. Un poco más arriba, 1.849 clientes optaron por otros de mayor calado, como el Audi Q5, mientras que los SUV de lujo (BMW X5 y compañía) «tuvieron que conformarse» con el favor de 5.732 compradores.

kugaPorcentualmente, hablamos de un incremento global del 23,4 por ciento en el caso de los primeros, si comparamos con 2012. Es cierto, las dos últimas categorías, las más caras, resultaron afectadas por la crisis y durante el pasado ejercicio firmaron retrocesos del 32,9 por ciento y del 18,8 por ciento, respectivamente. Da igual: 54.292 compatriotas optaron por las categorías «a tiro», con un significativo aumento interanual del 4 por ciento.

Y en realidad para hacer el mismo uso que de un «coche normal». La moda manda, y los fabricantes de coches, de ropa, de smartphones o de lo que sea no son ajenos a ella, cuando no sus impulsores. De hecho, y para atender la creciente demanda, la proliferación de estos automóviles está siendo sideral, muchos beneficiados por emisiones que les apartan del Impuesto de Matriculación, lo que favorece precios y permite «morder» el Plan PIVE de turno. Otro dato: uno de los precursores, el intermedio Toyota RAV4, tenía frente a sí diez competidores hace solo cuatro años; hoy se bate contra 19…

En fin, así somos y así nos las gastamos. La corriente SUV surgió hace años en Estados Unidos como derivada de sus gigantescos pick-up originalmente de uso agrícola. Luego, como los Levi’s, las hamburguesas, Mickey Mouse y tantas otras cosas, la importamos de forma masiva al Viejo Continente, y desde luego en mercados como el español (no les cuento el ruso y el chino) hemos sucumbido a ella.

q5Cierto: se conducen desde una posición algo más elevada que permite un mejor dominio visual del entorno, a veces (no siempre) son más cómodos para acceder y salir, y desde luego transmiten un aspecto más dinámico, acorde con una vida que a muchos nos gustaría fuese más relajada y ociosa. Hay incluso quien piensa que son más seguros por aquello de verlos «grandes», error porque sufren de centros de gravedad más altos que implican inercias superiores (en curvas y frenadas…) Es decir, son más aparatosos de llevar.

En fin, siendo realistas no tienen mucho sentido, salvo si los compramos con tracción total y cubiertas adecuadas para usarlos sobre nieve o barro con garantías y frecuencia, aunque cuesta pensar en «machacar» una costosa máquina de éstas haciendo algo así, ¿no?

Pues da igual: literalmente han «engullido» segmentos a todas luces más prácticos (por versatilidad, funcionalidad cotidiana, tamaño, gastos asociados…) como el de los los monovolumen y, no digamos, el de los familiares. Hagan la prueba y echen un rápido vistazo a los miles que se ven por ahí. Multitud, ¿verdad? Pues no es sino la punta del iceberg. Cada vez habrá más, no lo duden porque, a fin de cuentas, pocas compras son tan pasionales como la de un coche.

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