Una de cal y otra de arena

Publicado por el Jan 12, 2014

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En las últimas horas hemos tenido oportunidad de conocer dos noticias de relevancia: la ampliación, a una quinta fase, del programa de incentivos a la compra de vehículos, o Plan PIVE, y la intención de la DGT de impulsar la vigilancia en núcleos urbanos del uso del cinturón de seguridad y el casco, lo que en ciudades como Madrid va a derivar en lo que algunos han dado en llamar «multas al vuelo».

Vamos con lo último. La directora de Tráfico, María Seguí ha explicado que «el uso de sistemas de retención es sensiblemente inferior en el entorno urbano. Es necesario que Ayuntamiento y agentes contribuyan a la educación de la población reforzando y validando la importancia de esas medidas», ha indicado.

Y ha añadido que «hay un problema de siniestralidad en ciudad, pues los accidentes aquí no solo no han decrecido como en las vías interurbanas, sino que van en aumento». De ahí que junto a mejoras en el control de los sistemas de retención inste a una «reducción sustancial de las velocidad de circulación en el entorno urbano», por otra parte prevista en el borrador de reforma del Reglamento General de Circulación en el que trabaja la DGT. En otra palabras, pasar a un límite de entre 20 y 30 km/h, frente al genérico de 50 km/h actual. Pero, ¿de verdad el problema es ir a 50 km/h, o sobrepasar con creces ese máximo como hacen muchos…?

policia-municipalPara el control del uso de caso y cinturón ya hay quien se ha apuntado rápido. «Un regalo de Reyes del Gobierno de Mariano Rajoy a la alcaldesa Ana Botella», ha calificado la Asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA) la modificación de la Ley de Tráfico que va a permitir que los policías municipales puedan sancionar en diferido: anotar la matrícula de quien comete una infracción y enviar después la multa.

La Ordenanza de Movilidad del Consistorio madrileño de 2010 contemplaba esta excepción si el agente carecía de medios para proceder a la persecución del vehículo infractor. La AEA recurrió la normativa municipal por considerarla «un sistema indiscriminado de recaudación encubierta» y en 2012 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) declaró nulas las alrededor de 600.000 multas impuestas por esta vía.

Ahora, a las 3 excepciones a la generalidad de que las denuncias deben notificarse en el acto (riesgo para la circulación si se detiene el vehículo, que se encuentre estacionado o que quien las detecte sea un dispositivo de captación de imágenes) se añade que el agente denunciante se encuentre realizando labores de regulación del tráfico y carezca de medios para proceder al seguimiento del infractor. Cálculos de la AEA estiman que el número de multas que ha puesto la Policía Municipal sin detener al conductor desde 2010 podría ascender a 800.000, pues se ha seguido sancionando por este mecanismo hasta después de la sentencia del TSJM.

Que los agentes puedan multar así «deja al ciudadano en una situación de absoluta indefensión, pues se elimina la mínima garantía de que una persona pueda reunir pruebas a su favor», según la asociación. Además, la organización automovilística considera que multar así hace que se «pierda el carácter de ejemplaridad para convertir la sanción en un mero sistema de recaudación». En fin, que de una u otra forma nos van a meter «la mano en el bolsillo». Ya podemos ir por ahí con mil ojos si queremos evitarlo.

Y por lo que toca al Plan PIVE 5, el último Consejo de Ministros lo ha aprobado con una d0tación de 175 millones de euros que, según estimaciones, deberían permitir renovar 175.000 vehículos. En total, 365.000 coches junto a las anteriores entregas de esta política de incentivos.

Considero, y he defendido desde estas líneas, que se trata de una regulación acertada. No solo por el retorno fiscal que permite (puesto que de todas todas seguimos con lastres como el Impuesto de Matriculación del que nada saben en países de nuestro entorno), sino porquerenault-valladolid  estos planes han permitido mantener o crear 10.000 puestos de trabajo a los que, según el Ejecutivo de Rajoy, se sumarán otros 4.500 empleos con el PIVE 5, incluyendo fabricantes, componentes y distribución. En términos medio ambientales, los programas PIVE han evitado emitir 161.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.

Y hay algo más, también muy positivo: los planes PIVE incrementan la fabricación en las plantas españolas de automoción, pues el 60 por ciento de los coches acogidos a ellos son de producción nacional. A ver si entre unos y otros vamos consiguiendo que la cosa remonte.

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