Solo con un poco de atención…

Publicado por el dic 23, 2013

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…evitaremos averías y sorpresitas de esas que, a buen seguro, todos queremos esquivar. Y me refiero, por una parte, a la cuestión económica, pero por otra, mucho más importante aún, a la seguridad, para evitar sustos y accidentes.

En esta ocasión me da por reflexionar acerca de lo poco que cuidamos del coche, y de los malos hábitos que practicamos al volante. Una y otra cuestión especialmente interesantes en las fechas que corren, con los bolsillos «prietos» y las temperaturas bajo cero noche sí, y noche también.

A saber. Hoy nos hacemos eco en la sección de Motor de abc.es de un conjunto de recomendaciones y consejos elaborados por CEA en relación a averías frecuentes durante estos, los meses más gélidos del año. Recuerdan desde CEA que buena parte de los avisos que reciben por avería tienen que ver con, sí, ¡la batería! esa gran desconocida a la que pocos prestan la atención que merece.

CEA señala que este tipo de problemas supone hasta un 23 por ciento del total, sobre todo porque las bajas temperaturas y la falta de mantenimiento de la «pila» del coche, normalmente por no acudir al taller regularmente, imposibilitan arrancar el vehículo. Ojo, una batería con más de 3 años de antigüedad, pese a no haber ocasionado problemas en verano, corre el riesgo de quedar inhabilitada. Hay que comprobar su carga antes del invierno (es decir, ya) o cambiarla, si fuera necesario.

Lo mejor es que realizar un sencillo mantenimiento nos asegurará que cumpla su vida media, de 4 ó 5 años. Esto incluye verificar el alternador (en el taller): si no genera suficiente energía no recargará bien la batería y ésta se vendrá abajo.

conducirEso por una parte. Por otra, insisto, es tiempo de reflexionar por lo hostil de la climatología y lo frecuente de los viajes en familia por Navidad, vacaciones, esquí… ¿qué tal un vistacito a la presión de los neumáticos? Se recomienda, al menos, una vez al mes, en frío y con un manómetro en condiciones. Si van flojos desgastan rápido y mal, pero sobre todo pueden reventar en plena marcha (más aún con el coche cargado y la familia a cuestas) y, claro está provocar accidentes. Recuerdo: el dibujo no puede bajar de 1,6 mm, y que no se admiten golpes, abolladuras o cortes.

Otra de hábitos, malos claro: abusar de los frenos acelera el desgaste de discos, pastillas y líquido. Es frecuente en los menos acostumbrados a afrontar largos descensos, como bajadas de puertos de montaña, dejando de lado ¡oh, sí! ese freno motor (marchas cortas engranadas, sobre todo segunda y tercera) del que alguna vez nos hablaron en la autoescuela, ¿verdad? Si de paso nos anticipamos al tráfico, moderamos la velocidad y aumentamos la distancia de seguridad, «miel sobre hojuelas».

Más cosas. Con el motor frío arrancar y acelerar con ganas son ganas de cargarse la mecánica por la falta de engrase y de temperatura adecuada del aceite. Antes de apurar, mejor que la aguja indicadora de la temperatura vaya por la mitad, y al tiempo evitar pasar de 2.000 rpm en los diésel y de 3.000 en los de gasolina. Si a todo ello dejamos el coche al ralentí unos segundos cuando llevemos más de 2 horas conduciendo, por aquello de que refrigere y limpie el turbo, ni les cuento…

Otra. ¿Cuántos llegan a un semáforo y se quedan con el embrague pisado, hasta sin una velocidad metida? Pues no solo es innecesario , sino que en realidad provoca el desgaste del sistema. Y otro tanto con llevar la mano sobre la palanca del cambio forzando a lo bobo sus engranajes por no ir con el volante bien cogido, aunque a ratos sea más incómodo.

Acabo, que no es cosa de andar siempre con la regañina a vueltas: recuerdo que el aire acondicionado es lo más rápido para desempañar los cristales y evitar fugas y deterioros, como las tan traídas y llevadas descargas del gas, a la orden del día cuando vuelva el calor. Y, por último, «de cajón»: conducir con suavidad es más importante que nunca. El suelo, aunque en días soleados no lo parezca, está muy delicado. Al final, hasta para ir a hacer recados, acelerar y frenar con rotundidad en plan racing solo provoca desgaste de ruedas, frenos, suspensiones, motor, aceite, carburante… y hasta nervios. Un ritmo más progresivo nos llevará al mismo sitio y, lo que es mejor, sin estrés, con seguridad y en menos tiempo. ¡Feliz Navidad a todos!

 

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