Detectores de radar, ¿sí o no?

Publicado por el nov 11, 2013

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La DGT quiere prohibirlos, toda vez que hace unos años los autorizó tras la última reforma de la Ley de Tráfico, de 2010, como recogemos en este artículo de ABC Motor.

Como muchos sabrán, y como refleja el último estudio del RACC en la materia, la diferencia esencial entre detectores y avisadores es la capacidad de los primeros de anunciar radares policiales móviles próximos en nuestro camino, mientras que los segundos limitan su alerta a los que Tráfico mantiene fijos (y publicados en su página web), si bien de vez en cuando los cambia de ubicación.

Por ley, unos y otros radares deben estar avisados, algo más o menos fácil de constatar (despis1-avisadores-blogtes al margen) en el caso de los fijos (sobre pórticos digitales y en monolitos y soportes junto a los guardarraíles) y no particularmente en el de los móviles, casi siempre escondidos (habitualmente junto a coches camuflados, detrás de matorrales…) y que pueden estar emplazados en tramos susceptibles de ser controlados por esta clase de dispositivos.

La cuestión, claro, es si una vez asumido que los llamados inhibidores quedan fuera de la ley, pues su frecuencia de trabajo interfiere la de la policía para distorsionar el funcionamiento, ha lugar avanzar en la prohibición para dejar sin validez a los detectores, algo que ya sucede en la mayoría de países de nuestro entorno, salvo en Reino Unido.

Encuestas que maneja el RACC apuntan a lo contrario, al menos desde la perspectiva de los usuarios: solo los utiliza un 2 por ciento y, sin embargo, más de la mitad de los conductores encuestados (51,2 por ciento de la muestra) rechaza su ilegalización. Ojo, pues de ir adelante con la medida, su instalación y uso conllevaría sanción de 200 euros y detracción de 3 puntos del permiso. ¿Será el paso previo para dejar también en «la cuneta» a los inofensivos avisadores…?

Hace años que la velocidad media ha bajado en nuestro país, en particular desde la aplicación del carné por puntos, pero también como consecuencia de la crisis y del alza en los precios de los carburantes. También han descendido las víctimas en carretera. Claro que sigue habiendo quien «va como loco» por ahí, y también que en mi opinión sigue faltando mucha vigilancia no de la de «aquí te pillo, aquí te mato», con nocturnidad y alevosía, sino de la efectiva, de la que por ejemplo simboliza un coche patrulla o un par de motos de la Guardia Civil circulando un día cualquiera por carretera, y no digamos de noche: no conozco a nadie que no «afloje» cuando atisba las sirenas de la «pareja» en el horizonte, pero a nadie. Eso sí que funciona, recaudación al margen, y además no hace falta que sean vehículos camuflados, al revés.

Entonces, ¿de verdad el problema son los avisadores, detectores o como se llamen que algo, algo, facilitan la vida a ese españolito de a pie cargado hasta los topes de impuestos y acuciado en todos los frentes económicos posibles? A ver si puestos a prohibir vamos a terminar por hacerlo hasta con los reguladores/limitadores/controladores de velocidad, que tan placenteras vienen haciendo las travesías de muchos, ajenos, por así decir, a los límites fijados una vez aprietan el botoncito de marras para que sea el coche quien mantenga el ritmo indicado. Porque también habrá quien piense que provocan aburrimiento y hastío en el conductor, con el consiguiente riesgo de somnolencia, distracción…

Lo que está claro es que a la conducción, tal y como la hemos conocido, le quedan «dos días». Ya hablaremos, ya, de los nuevos automatismos prácticamente listos para hacerse cargo del coche por completo…

 

 

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