Juventud y tráfico, explosivo

Publicado por el nov 2, 2013

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¿Sabían que en España la primera causa de mortalidad hasta los 35 años está directamente relacionada con accidentes de Tráfico? Pues hay datos aún más sobrecogedores, porque algunas estimaciones apuntan a que en 2020, a la vuelta de nada bien visto, la siniestralidad vial será la tercera causa de muerte o discapacidad, o que el 46 por ciento de los niños, sí, niños, fallecidos en colisiones durante 2012 en este país no viajaba adecuadamente sentado en un sistema de retención infantil (si acaso lo hacía); para entendernos, en una sillita específica.

Vale, y, ¿quién “pone el cascabel al gato”? Poque hablamos de “mil” factores, como la falta de sentido común, el consumo de alcohol y drogas, la temeridad que a menudo entraña la juventud, la falta de pericia… Con el mayor de los celos, las autoridades no cejan en multar, de acuerdo, y también de promover campañas puntuales (sin duda, efectistas, la última centrada en la supervisión de vías secundarias saldada con casi 30.000 sanciones en una semana, sobre todo por exceso de velocidad). Pero seguimos, o para ser precisos, siguen dejando casi como elemento marginal o secundario la educación vial desde las edades más tempranas, y así en adelante.

Es cierto que hay acciones en este sentido, que a la postre pasan por un par de rápidas y lúdicas sesiones donde, habitualmente, un policía traslada un conjunto de ideas, todas serias, todas respetables e imprescindibles, a una audiencia infantil que, en su mayoría, concibe la experiencia como un rato sin “mates”, “cono” o “lengua”. No basta, si acaso para cubrir el expediente. Las cifras, los centenares de muertos sobre el asfalto y los discapacitados sobre sillas de ruedas con vidas para siempre truncadas, se empecinan en decir que no, que no basta.

Estos días recogíamos algunas campañas que, fruto de la iniciativa privada, abordan la cuestión, y además con rigor y seriedad. De una parte, Ford tiene en marcha el programa de seguridad vial “Ford conduce por tu vida”, para públicos de 18 a 24 años. Persigue inculcar y potenciar lo vital de ser, en todo momento, diligente a los mandos de un vehículo. También la aseguradora Mapfre, que hace poco proponía iniciar la condución en el caso de los usuarios nóveles acompañándose de adultos con experiencia, al menos durane un tiempo. En idéntica línea, la filial española de Michelin inicia una acción de tres años que busca llegar de forma directa e incisiva a la juventud mediante fórmulas de comunicación que resulten afines y entretenidas, hasta con incentivos como sorteos de matrículas universitarias gratuitas. Un matiz: esta problemática no es cuestión patria, como indica que el fabricante de neumáticos GoodYear venga protagonizando en su país de origen, Estados Unidos, una intensiva campaña contra el envío y lectura de SMS mientras se conduce, una distracción pura y dura cuando menos temeraria que solo en nuestro país admiten practicar hasa el 26 por ciento de los jóvenes .

La seguridad que aportan los vehículos modernos es soberbia, lejana al estándar al que llegarán a corto o medio plazo, pero en todo caso soberbia. “Perdona” errores de bulto y, a veces, “resuelve la papeleta” aún sin que el conductor lo perciba. Y, sin embargo, los automóviles vienen cada vez más atiborrados de tecnologías que disipan la atención: sistemas de sonido súper sofisticados, navegadores, lectura de SMS e incluso de Whatsapp, acceso a Internet… Y todo sin contar con los abalorios que, por su cuenta y riesgo, introduce y utiliza el propio conductor.

Es prioritario poner coto a una sangría que en pleno siglo XXI tiene de todo, menos sentido. En mi opinión, hace años que la seguridad vial tendría que ser una asignatura escolar de carácter anual y máxima prioridad, no una graciosa “María”. Clama al cielo, porque tal y como vamos no lo arreglamos.

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