Glen Campbell rompiendo el molde

Publicado por el Aug 9, 2017

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Una de las pruebas más certeras del impacto y la popularidad que ha alcanzado un músico es la presencia de sus discos en los hogares de una nación. Si algo sorprende cuando uno visita las casas de los estadounidenses es la presencia repetida de una serie de artistas que al otro lado del océano poco parecen decirnos. Uno de ellos, Glen Campbell, me sorprendió porque se repetía tanto como Johnny Cash o Elvis Presley.

La razón es múltiple: desde luego ha de haber hits en Billboard, una faceta rompedora como instrumentista, o una presencia en el escenario deslumbrante. En el caso de Glen Campbell se daban las tres facetas en una misma persona. Ahora bien, lo que ocurrió con Campbell es que muy pronto se convirtió en estrella televisiva, al ponerse al frente de Goodtime Hour. Y eso, ay amigo,  lo cambia todo, la popularidad se dispara hasta el infinito, más en una naciente pantalla que era absorbida con fruición por una juventud dispuesta a romper el molde tras la proyección en agosto de 1964 de A Hard Day´s Night de los Beatles. El rock y la imagen en la pantalla fueron como un bidón de gasolina a la espera de que alguien encendiera la chispa en cualquier garaje de cualquier pequeño pueblo o barrio de América. En los setenta le ocurrió lo que a Johnny Cash siendo redescubierto por la siguiente generación de jóvenes adictos a la televisión, lo que hizo que su popularidad se extendiera.

Esto, que puede parecer siempre positivo, a veces no lo es tanto, porque oculta o deja de lado otras facetas mucho más valiosas que el mero éxito, como es la capacidad de renovación de los sonidos del pop de toda una época. En este lugar de privilegio se sitúa Glen Campbell, a quien habría que emparentar con Van Dyke Parks y Danni Hutton.

Más allá del tópico (que intenta situar a Glen Campbell, un artista de dimensiones difícilmente abarcables, como un simple cantante de country) hay aquí una poderosa carrera como guitarrista y divulgador de los nuevos sonidos que merece la pena poner hoy de relieve tras conocerse la noticia de su muerte a los 81 años de edad hace unas horas.

Y es que uno lo pasaría muy mal si tuviera que decir uno, solo un hit rompedor en el que Glen Campbell no hubiera participado desde 1962 hasta 1967. Durante este periodo fue el guitarrista más demandado, grabando con los Monkees, Merle Hagaard, Ricky Nelson, Johnny Cash, Gene Clark, The Mamas and The Papas, Jan & Dean, Bobby Darin, Nancy Sinatra, Phil Spector, Brian Wilson o Lou Adler. Su guitarra y la de Barney Kessel se escuchan en el `Wouldn´t It Be Nice´de los Beach Boys. Con Don Peak y Don Randi Glen era capaz de hacer cualquier cosa. Grabar una de Jean & Dean y acto seguido grabar con Nat King Cole. El éxito de The Crystals `She´s a Rebel´ lleva su guitarra así como el `Viva Las Vegas´de Elvis.

Es cierto que Glen Campbell es adorado por sus pequeñas obras maestras con el repertorio del compositor Jimmy Webb, `By The Time I Get To Phoenix´, `Wichita Lineman´y `Galveston´. Estas canciones tienen el difícil logro además de ser favoritas tanto de músicos como de público, algo en lo que no suelen ponerse de acuerdo.

Nacido en Billstown, Arkansas, el 22 de abril de 1936, se mudó a Los Ángeles desde Alburquerque, Nuevo Mexico. Es paradójico que su primer trabajo fuera una demostración a la guitarra de una canción firmada por Sam Cooke para que se la aprendiera el cantautor Jerry Fuller. J. W. Alexander, manager de Sam Cooke, le pasó la grabación a Joe Osborn, entonces bajista de Ricky Nelson en Imperial Records. Campbell fue contratado para trabajar semanalmente como músico de estudio por American Music, una subsidiaria de 4 Star Music. Poco después graba su primer 45 rpm, “Turn Around, Look At Me”. En 1962 le ficha Capitol, donde bajo la producción de Nick Venet toca e interpreta `Guess I´m Dump´, firmada por Brian Wilson y Russ Titelman. La relación con los Beach Boys se mantuvo y en 1964 se embarca en la gira de los Beach Boys nada menos que reemplazando a Brian Wilson. Glen Campbell se llevó a la gira americana su Fender, cuyo sonido encantaba a Dennis Wilson.

Glenn Campbell vivió en el ojo del huracán de los sesenta, una pieza clave en la revolución juvenil más importante que hayamos conocido, donde de un año para otro el sonido, la estética y los hábitos variaban del mersey sound a la psicodelia y de ahí al blues rock, el hard rock, el rock progresivo o el country rock. Solamente verle presentar a los Cream en televisión en 1968 produce verdaderos escalofríos.  

 

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