George Martin, de Abbey Road a America

Publicado por el Mar 9, 2016

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La figura del pianista, productor y arreglista George Martin, fallecido ayer a los 90 años de edad, está en gran parte unida al ingeniero de sonido Geoff Emerick, un tándem que no solo pasará a la historia por su trabajo con The Beatles, sino también por esa trilogía de singles fabulosos, sobrios y adorables, que produjeron para el grupo America entre 1974 y 1975, y que comienzan con “Tin Man”, siguen con “Lonely People” y terminan con la archiconocida y georgeharrisoniana “Sister Golden Hair”.

Sus geniales arreglos de piano y orquesta resolvieron con creces las dificultades intrínsecas de canciones como “Strawberry Fields Forever” . En 1967 salía un single con doble cara A, la maravillosa “Penny Lane” en una cara y “SFF” en la otra. Esta última tuvo un proceso de grabación que es un libro en sí misma: dos versiones distintas, John Lennon, autor de la misma, que no acaba de gustarle el resultado, y el encargo para que Martin lo arregle. Junto a Geoff Emerick, George prueba a realizar uno de los “over dubs” de los que eran especialistas, provocados ni más ni menos que por las limitaciones del cuatro pistas con el que seguían trabajando. Pero aquí hicieron algo peculiar, consistente en grabar ambas versiones al mismo tiempo, algo así como la mezcla de los djs, anticipándose a la técnica de “montar canciones” al menos una década. Así lo que oímos de “Strawberry Fields Forever” son dos canciones en una, superpuestas, con ajustes artesanales de Emerick y Martin reduciendo el “pitch” de revoluciones de una toma y acelerando (esto de acelerar le chiflaba al bueno de Martin) la otra. El empastado final es una de las mayores proezas de la época en cuanto a técnica. Igual de genial, aunque de otra índole, son los arreglos orquestales de la canción que cierra el “Sgt. Peppers´”, “A Day in the Life”.

De hecho, el trabajo de George Martin incorpora elementos barrocos y reminiscencias bachianas que darán lugar a una corriente, el pop barroco que se unirá a la psicodelia en los últimos años sesenta y que tendrá una enorme influencia en las grabaciones de los más diversos artistas, arrebatados con “Eleanor Rigsby”, la alucinante “A Day in the Life”, la trompeta de “Penny Lane” o el cuarteto de cuerda de “Yesterday”.

La llegada del ocho pistas relajó en gran medida el trabajo de Martin, Emerick y Ken Scott, al poder incorporar lo que quisieran y más en la mesa de grabación sin necesidad de hacer mezclas imposibles, algo en lo que se habían afanado con anterioridad, especialmente en “Help” y “Rubber Soul”. “The White Album” se grabó ya íntegramente con un ocho pistas. Y tanto se pudo relajar George Martin en este disco tan lleno de sorpresas, que se fue de vacaciones en la última semana, dejando que finalizara el trabajo de supervisión Chris Thomas, su asistente de tan solo 21 años de edad.

 

 

 

 

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