Vuelven los Who: el final de una era

Publicado por el abr 24, 2014

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Acaso la noticia sea que Wilko Johnson, diagnosticado con cáncer de páncreas en las navidades de 2012, y decidido a no recibir tratamiento, siga con vida en abril de 2014 cuando le dieron diez meses de vida. Según él cuenta con sentido del humor innegable, “Todavía no me he muerto. Van a pensar que les estoy vacilando”. El cantante de los Who, Roger Daltrey acaba de editar en un resucitado sello Chess el disco Wilko Johnson / Roger Daltrey, Going Back Home, con el otrora líder de Dr Feelgood, un Wilko Johnson que los madrileños no pueden dejar de recordar del concierto que ofreció en el parque del Retiro décadas atrás. Wilco cuenta los días y eso le hace vivir con una intensidad inusitada. A día de hoy dice encontrarse bien. Y Daltrey y Townshend parecen haber abrazado ese carpe diem como una nueva bandera, la última tal vez de su carrera. El final de una era.

Es muy posible que vuelvan los Who a los escenarios con nuevo material a finales de año para celebrar con una gira mundial el 50 aniversario de la banda británica, lo que tal vez pasado el tiempo veamos como el final de una era en la historia del rock. Por el momento no hay nada al respecto en su página oficial, solo una entrevista publicada en Billboard por Phill Gallo donde así lo asegura el propio Townshend. De ser cierto sería una gran noticia a sabiendas de que son muchos los aficionados que, por edad, no pudieron nunca disfrutar de Entwistle, Townshend, Moon y Daltrey en vivo y en directo, aunque nadie se puede llevar a engaño: se trataría de una reunión de Daltrey y Townshend, los únicos supervivientes de la mítica banda. Del biopic sobre Keith Moon hace tiempo que también se habla, aunque siga siendo a día de hoy únicamente un proyecto más o menos en marcha.

Townshend sabe que el “fenómeno Who” es deudor de la película “Quadrophenia” de Franc Roddam. Así lo ha manifestado él mismo, al ver cómo los Mods siguen poblando las calles en un fenómeno de estética urbana casi diríamos que recalcitrante si no fuera porque un servidor aun recuerda ver repetidas veces “Quadrophenia” en el Covacha, un cine teatro destartalado del barrio de la Prospe, en el 161 de López de Hoyos, que ardió en marzo de 1991 y del que más de uno seguro se acuerda.

En una entrevista a Elvis Costello que le hizo Greil Marcus a quemarropa para Rolling Stone y que se publicó luego en In The Fascist Bathroom, punk in pop music 1977-1992 [Harvard 1993], responde Costello a la pregunta de Marcus: “¿Cuáles fueron los comienzos de tu vida como fan?”. “Yo estaba del lado de los singles -responde Costello-, cualquiera de los que sonaban en la radio (los Kinks, los Who, Motown), era excitante… Había entrado en el club de fans de los Beatles cuando cumplí los once años; solía comprar las revistas musicales y el único tipo de música que no me gustaba nada era el viejo rock and roll… No se me ocurría pensar que alguien tan arcaico como Chuck Berry pudiera haber escrito `Roll Over Beethoven´, estaba convencido de que la había escrito George Harrison“.

Pero, ¿quiénes eran esos Who de los que habla Elvis Costello? Para muchos de su generación, los Who fueron los terceros en discordia que completan la santísima trinidad junto a los Beatles y los Stones. Formados en el West London cuando Roger Daltrey invita a su compañero de escuela John Entwistle a entrar en su banda, reclutan como guitarrista a Pete Townshend, otro alumno de la misma escuela. Se hacen llamar The High Numbers. En uno de los shows aparece Keith Moon y con él a la batería se completa la formación, que enseguida se replantea la estética, la imagen y el estilo: se hacen llamar los Who y se incorporan a la escena Mod de Carnaby Street.

Pete Townshend tuvo la inteligencia suficiente para seguir un camino distinto al abierto por Beatles y por Stones. Comienza a componer en 1964. Frente a “Love Me Do” o a “Come On” de sus competidores, el primer single de los Who “I Can´t Explain” es pura energía, un espejo capaz de articular toda la insatisfacción y la rabia adolescente en unos pocos minutos.

Otro de los rasgos distintivos de los Who era la influencia del jazz en dos de sus miembros. Si la velocidad endiablada y la agresividad de Keith Moon a la batería provenía de maestros del jazz como Gene Krupa o Buddy Rich, los “códigos morse” a la guitarra incendiaria de Pete Townshend para su segundo single “Anyway, Anyhow, Anywhere” provenían de su afición a Charlie Parker. Esa energía desatada contrastaba con la “bondad disciplinada” de unos Beatles y de unos Stones en aquel 1965.

Parte del estilo de los Who fue obra de Kit Lambert, co-mánager y productor del grupo, un tipo suficientemente astuto como para convencer a Townshend de que para apuntalar su diferencia con respecto al resto de bandas tenía que hallar un himno que hiciera referencia directa a sus seguidores, a los chicos nacidos de la guerra, el caos y  las frustraciones. Nace así “My Generation”, posiblemente el primer disco abiertamente subversivo nacido del pop en las islas británicas. Kit Lambert lo magnificó denominándolo “Pop Art” con mayúsculas. La memorable interpretación vocal de Roger Daltrey, el solo de bajo, los cambios de clave, convertían la canción en una orgía sónica que aún hoy no ha perdido ni un ápice de su fuerza original. Puede verse a Townshend haciendo el “windmill” (molino de viento) con la guitarra, un gesto que ha confesado se lo vio hacer por primera vez a Keith Richards.

De las mismas sesiones en el estudio es “The Kids Are Alright”, una chulería melódica en tres partes al estilo “beatle” con Pete emulando a los Byrds desde la Rickenbacker y un Keith Moon verdaderamente furioso en el solo de batería.

En 1965 salía para Brunswick el primer elepé de los Who, My Generation, con la legendaria foto del cuarteto en picado desde arriba tantas veces luego imitada y con Entwistle enfundado en la bandera británica. Decca sacaría su propia edición al años siguiente, con el Big Ben al fondo. Aunque los primeros Who, como los Small Faces, fueron un grupo de singles más que de elepés. Disparaban singles que se atrevían a funcionar como pin-ups (“Pictures of Lily”) o a contar turbulentas historias sobre la identidad sexual (“I´m a Boy”), colocando a Townshend más cerca de Ray Davies -el otro genio bajo el eclipse- que de Lennon o Mick Jagger. Con la autoproducida “Substitute” tocaron el cielo: versos en el más puro estilo Motown y un memorable riff salido de la guitarra de doce cuerdas de Pete Townshend.

Luego vendría la ópera rock Tommy (1969) y los Who se reconvertirían en una de las más poderosas bandas de rock de todos los tiempos, no hay más que escuchar el legendario concierto de agosto de 1970 en la isla de Wight para comprobarlo. Keith Moon, toda una leyenda, un maldito del rock. Uno de los mejores baterías de la historia del rock si no el mejor. Un tren a quien por suerte o por desgracia ningún guardavías, ni siquiera él mismo, supo poner freno.

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