Neil Finn y Paul Kelly, iluminada sencillez

Publicado por el Apr 3, 2014

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Paul_Kelly_&_Neil_Finn_@_BCC_by_Rick_Clifford

El nombre de Paul Kelly tal vez no diga mucho. Lo vi una vez abriendo un concierto de Joe Jackson en febrero del 95 (me he documentado, no me llega la memoria para tanto) en el teatro Monumental de Madrid. Casi caigo del gallinero al verlo con su guitarra. De esto hace casi veinte años. Yo me puse a gritarle “Paul, Paul!” Él se reía del hooligan que no respetaba su asiento numerado y se ponía en pie dando muestras claras de incivilidad. Tocó cuatro o cinco canciones, lo típico de los teloneros. Pero fue lo mejor de la noche. Joe Jackson presentaba un experimento “clásico” que derivó en soporífero.

Pero, ¿quién era y es ese tal Paul Kelly? Pues bien, aquel telonero de lujo no es otro que un compositor legendario en Australia, nacido en ese tiempo intermedio en el que el rock dejó de ser leyenda y pasó a ser un fenómeno desmitificado. Comenzar la carrera en los mid-eighties suponía fluir por el curso de la música sin la presión de ningún zeitgeist a la vista, al menos en la música de guitarras.

Como cantautor eléctrico, y desde la libertad de moverse en el circuito local de Australia, Paul Kelly arranca en 1985 con un disco conceptual dedicado a las adicciones, no personales, sino de lo que ha visto en su entorno. Lo titula Post, ya que es fruto de una ruptura sentimental y supone un balance de su vida precedente. Ha sido comparado con Nebraska, de Springsteen, y creo que sí hay puntos en común, salvando las distancias. Esta obra maestra pasó desapercibida en el resto del mundo, excepto en su país, donde fue elegido mejor disco del año por Rolling Stone. Pero las Antípodas están muy lejos, y poco trascendió de la maravillosa música de Paul Kelly fuera del área de Melbourne.

Uno de los escasos grupos del país “donde viven boca abajo” que llegó a sonar hasta en las lonjas y ferias como sonido de fondo fueron los Crowded House de Neil Finn. El legendario Finn ha sido comparado con McCartney por su habilidad para la construcción melódica. Y algunas de sus canciones, de haber sido compuestas en otra época, habrían alcanzado un estatus muy superior al que se les ha otorgado. Como muestra, “Weather With You” (1991), tal vez su single más popular. Lo mismo cabría decir de Paul Kelly si no fuera porque sus canciones son más complejas, más arraigadas en los puntos débiles de lo humano. A Finn siempre le gustó eso de Kelly, ese crujir de huesos, esa “cripta de los mártires” que es como el envés de su universo propio, tan lleno de iluminada sencillez.

Tal vez por ello sea tan delicioso ver a Neil Finn cantando las canciones de Paul Kelly y viceversa en el fantástico concierto de marzo de 2013 que dieron juntos en el Sydney Opera House y que se editó en disco doble como Goin´ Your Way [EMI Australia] el pasado mes de noviembre. Una perla que puede haberle pasado desapercibida a más de uno. Solamente por escuchar a Neil cantando “You Can Put Your Shoes Under My Bed”, una de las más estremecedoras canciones de aquel Post de Paul Kelly, ya habría merecido la pena. Neil y Paul son leyenda, aunque por estos lares no los hayamos tenido muy en cuenta. No olvides que, si quieres, puedes dejar tus zapatos debajo de la cama.

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