El mundo en llamas y nadie me podía salvar excepto tú

Publicado por el May 15, 2013

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chris33Chris Isaak es un ángel, un extraño entre nosotros. Su aparición en el ecuador de la década de los ochenta con Silverstone, su primer larga duración, supuso uno de esos bellos anacronismos, una reencarnación de los héroes del rock and roll de la Sun records de Memphis tres décadas después. Su color de voz y su manera de interpretar recuerdan mucho a Roy Orbison. También el aire de ensoñación, melancolía y tristeza que ha sabido explotar con inteligencia a lo largo de su carrera. La fascinación por su figura atrajo a elementos ajenos al mundo de la música, desde el fotógrafo de moda Bruce Weber hasta directores de cine como Bertolucci o Kubrick.

Sin embargo, el éxito masivo le llegó de la mano de David Lynch, quien con la serie de capítulos de Twin Peaks había protagonizado un acontecimiento televisivo que marcaría un antes y un después en la historia de la televisión.  David Lynch, a vueltas con la banda sonora para su película Wild at Heart, obligó a Chris -no sin cierta dosis de masoquismo- a recorrer cientos de millas hasta su casa en Los Ángeles solo para decirle en persona que había elegido “Wicked Game” para algunas escenas del film.

A diferencia de Roy Orbison, Chris Isaak resultó ser de gran atractivo frente a la cámara. Para  la grabación del vídeo oficial de “Wicked Game” se escogió a Helena Christensen, quien protagonizó junto a Chris un tórrido encuentro en la arena que operaba de contrapunto perfecto al carácter más bien etéreo y desolador de la canción. El vídeo no tardó en hacerse muy popular a nivel mundial.

Canción satélite, circular,”Wicked Game” acompaña al planeta tierra desde hace décadas. De vez en cuando suena en un supermercado, o en un programa nocturno de radio, entre máquinas recreativas o en un drugstore de carretera, repitiendo una estrofa bíblica, la de las plegarias atendidas. Acuérdate de las plegarias atendidas. Canta Chris Isaak como un príncipe salido de un cuento de hadas, y lo que dice es tan simple como que “el mundo está en llamas y nadie me puede salvar excepto tú”.

A Chris, desde hace años, se le suele ver disfrutando del surf -su pasión menos conocida- subido sobre su tabla cogiendo olas en las aguas del Pacífico plagadas de tiburones. De vez en cuando, sin darse prisa, reaparece con nuevos discos.

Y ahora que hace pocos días el astronauta Chris Hatfield nos sorprendía cantando “Space Oddity” de Bowie -con pericia, eso sí- desde la ingrávida Estación Espacial Internacional, nos atrevemos a recomendarle que pruebe con ésta, para ayudarle también a él a hacer algo menos solitario su encapsulamiento.  Porque en mayor o menor medida, todos somos de alguna manera astronautas.

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