Simulan el clima de la Tierra Media de Tolkien

Simulan el clima de la Tierra Media de Tolkien

Publicado por el dic 14, 2013

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¿Alguna vez te has preguntado como era el clima en la Tierra Media, donde habitaban los hobbits, elfos, enanos y orcos del mundo fantástico ideado por Tolkien? Pues un grupo de científicos de la Universidad de Bristol, Reino Unido, por lo que se ve aficionados estas interesantes narraciones de ficción, sí se lo han preguntado. Es más, con la ayuda de un modelo climático similar a los utilizados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) han simulado e investigado en sus ratos libres el clima de la tierra fantástica donde se desarrolla la acción de El Señor de los Anillos y El Hobit, cuya segunda parte acaba de estrenarse.

Al parecer, La Comarca, en la que el hobbit Bilbo Bolsón vivió antes de su aventura inesperada, tenía un clima templado muy similar al de Bielorrusia o los condados de Lincolnshire y Leicestershire, en el este del Reino Unido, con bosques caducifolios. Sin embargo, Mordor, la tierra del mal de Sauron, a diferencia de lo que se especulaba, tenía un clima similar al de Los Angeles y el oeste de Texas.

 

A la izquierda, El estudio firmado por El Pardo, en lenguaje de los Elfos. Para quienes quieran leerlo entero, pueden encontrar la versión inglesa aquí. También está la de los elfos y los enanos

A la izquierda, El estudio firmado por El Pardo, en lenguaje de los Elfos. Para quienes quieran leerlo entero, pueden encontrar la versión inglesa aquí. También está la versión para los elfos y los enanos

 

Los resultados de esta investigación se presentan en un documento que firma Radagast Brown, el tercero de los cinco magos enviados a la Tierra Media, llamado «el Pardo», que puede considerarse probablemente como el primer científico ambiental. Entre otras conclusiones, el trabajo de Radagast explica por qué los elfos zarpan desde los Puertos Grises,  donde los vientos dominantes eran favorables para su viaje hacia el oeste.

Los elfos zarpan desde los puertos grises porque tienen  vientos dominantes eran favorables para los viajes hacia el oeste

Los elfos zarpan desde los puertos grises porque tienen vientos dominantes eran favorables para los viajes hacia el oeste

 

 

También muestra la existencia de un clima seco al este de las Montañas Nubladas, que proyectan una zona de sombra de lluvia sobre la región). Además del clima de la Tierra Media, se han hecho simulaciones del clima de la ‘tierra moderna’ de los seres humanos, antes de la revolución industrial, y de la ‘tierra de dinosaurios’, en el cretácico tardío, cuando esos colosos dominaban la tierra, casi al borde de su extinción, hace 65 millones de años. Radagast analiza también las fortalezas y debilidades de los modelos climáticos actuales, y muestra cómo pueden ser utilizados para comprender y predecir el clima futuro, un reto de la ciencia actual.

Las montañas nubladas son más frías que las regiones bajas y llamas que las rodean. Esto se explica porque la temperatura del aire disminuye con la altitud, ya que parte de su calor lo emplea en expandirse

Las montañas nubladas son más frías que las regiones bajas y llamas que las rodean. Esto se explica porque la temperatura del aire disminuye con la altitud, ya que parte de su calor lo emplea en expandirse

 

En el trabajo “Se discuten varios aspectos de la simulación de la tierra media, incluyendo la importancia de la dirección del viento predominante para veleros élficos, el efecto del calor y la sequía en la vegetación de Mordor y los efectos de sombra de lluvia de las montañas nubladas. También se identifican los lugares de la tierra moderna que tienen un clima similar a las regiones de La Comarca y Mordor”, escribe El Pardo.

El trabajo concluye que la distribución climática en la Tierra Media es similar  a la de Europa occidental y el norte de África.  Con una relación semejante entre temperatura y latitud: Las regiones más septentrionales son relativamente más frías (por ejemplo, la temperatura media anual está bajo cero en el lejano reino del norte de Forodwaith) y las regiones más australes cálidas (por ejemplo, la temperatura media anual es superior a 30◦C en Haradwaith).

El Pardo lo explica así: “Esto no debe extrañar porque he asumido que la tierra media es parte de un planeta esférico (Saruman me dice que esto es un concepto ridículo); las regiones cercanas al Ecuador en un planeta esférico están expuestas perpendicularmente al sol, mientras que las más cercanas a los polos reciben la luz solar con un ángulo de inclinación y en promedio tienen menos horas de sol al año. La Tierra Media, igual que el planeta Tierra gira sobre un eje que está inclinado con respecto a la órbita de la terrestre alrededor del sol, de ahí que haya también estaciones, como en nuestro planeta”.

Montañas Nubladas

Las regiones montañosas de gran altitud (por ejemplo las montañas nubladas) son más frías que las regiones bajas circundantes, por el efecto del aire al expandirse en altura. Y la temperatura disminuye a medida que se viaja hacia el este desde las montañas Nubladas, porque, justo como en las regiones europeas de la tierra, cuanto más lejos está el océano mayor es la ‘estacionalidad’, es decir, inviernos se hacen más fríos y los veranos más cálidos. Pero el frío invernal es mayor que el calor estival por lo que las temperaturas medias anuales en general disminuyen al alejarnos del océano.

El efecto más llamativo observado, explica El Pardo, que trabaja codo con codo con los científicos de Bristol, es que las mayores precipitaciones se registran sobre la cara oeste de las regiones montañosas. Mientras en las regiones del Este hay una zona de “sombra de lluvia”. Esto se debe a que el viento reinante trae aire húmedo del océano occidental hacia el continente de la Tierra Media. Cuando este aire húmedo se eleva sobre las montañas, se enfría causando que la humedad que traía condensada pase de vapor a líquido, para iniciar la formación de nubes y eventualmente caer como lluvia o nieve. En el lado oriental de las montañas, por el contrario el aire ha perdido gran parte de su humedad y hay menos precipitación, creándose la zona de sombra de lluvia.

 La Tierra del Mal

 

Mordor, al tierra del mal de Sauron, en "El Señor de los anillos", de Tolkien, estaría situada en una región subtropical semejante al desierto del Sáhara. La ausencia de lluvias se debe a que el aire que desciende sobre estas regiones se calienta y puede contener gran cantidad de vapor de agua, dificultando las precipitaciones

Mordor, al tierra del mal de Sauron, en “El Señor de los anillos”, de Tolkien, estaría situada en una región subtropical semejante al desierto del Sáhara. La ausencia de lluvias se debe a que el aire que desciende sobre estas regiones se calienta y puede contener gran cantidad de vapor de agua, dificultando las precipitaciones

 

También apunta el trabajo de Bristol a que Mordor tenía un clima inhóspito, cálido y seco y con escasa vegetación, independientemente de las acciones de Sauron.  Y es que las regiones en el lejano sur de Tierra Media, en el sur de Mordor y Haradwaith, son muy secas, porque son regiones ‘subtropicales’, similares al desierto del Sáhara en la Tierra.

Poblados bosques

Además, gran parte de la Tierra Media podría haber estado poblada por densos bosques si los dragones, orcos y demás seres fantásticos no hubieran alterado su paisaje. El modelo climático utilizado permite examinar la vegetación ideal de la tierra media, es decir, la que tendría sin intervención de sus habitantes. El modelo que predice la vegetación no tiene en cuenta la perturbación en su estado ‘natural’ causada, por ejemplo por los incendios forestales causados intencionadamente o no, por dragones, la deforestación de los enanos, el cultivo de la pipa por los hobbits, o la destrucción llevada a cabo por los orcos. En lo que a esto respecta, no hay muchas diferencias con la Tierra, donde el modelo que predice al vegetación no tiene en cuenta actividades de los seres humanos como la deforestación de la Amazonia.

La vegetación que predice el modelo para la Tierra Media depende estrechamente de la temperatura y la precipitación. Como resultado, los desiertos se encuentran en las cálidas regiones secas del lejano sur y hay matorrales en gran parte de Mordor. En la cima de las montañas azules, en el oeste, habría vegetación arbustiva y un desierto frío. Gran parte del resto de la tierra media está cubierto de bosques. “Esto es consistente con lo que he escuchado a Elrond: que las ardillas podían viajar en el apsado de la región de La Comarca hasta Isengard”. Lo mismo que se decía en la península ibérica, que podían atravesarla estos simpáticos animales de norte a sur viajando de árbol en árbol.

 

La vegetación potencial son los bosques caducifolios, de no ser por la acción de los seres que la habitan

La vegetación potencial de la Comarca son los bosques caducifolios, de no ser por la acción de los seres que la habitan

 

Situación geográfica

Con todos estos datos, sólo queda preguntarse dónde estaría situada la Tierra Media en nuestro planeta. También a esto responde la simulación llevada a cabo en Bristol.  El modelo climático predice que la temperatura media anual de la Comarca es 7.0◦C, y que la precipitación anual es de 61 cm al año. De acuerdo con esto, Europa oriental tiene la mayor concentración de clima parecido a la Comarca, y en particular Bielorrusia. En el Reino Unido la región más parecida a la Comarca se centra en Lincolnshire y Leicestershire. En Nueva Zelanda, el norte de Dunedin, es un lugar que refleja muy bien el clima de La Comarca, y también es el sitio donde se rodó el Señor de los Anillos.

Respecto a Mordor, Los Angeles y Texas occidental destacan por ser una de las regiones más parecidas en los Estados Unidos. En Australia, gran parte de Nueva Gales del sur, así como Alice Springs, tienen clima promedio anual también muy similar a Mordor.

Un trabajo serio

Detrás de Radagast y su concienzudo análisis está el profesor Richard Pancost, director del Instituto Cabot de la Universidad de Bristol, que ha llevado a cabo este trabajo en su tiempo libre, aunque utilizando los mismos modelos del IPCC.

Pancost señala que “los modelos climáticos se basan en procesos científicos fundamentales, capaces no sólo de simular el clima de la Tierra moderna, sino que también pueden ser fácilmente adaptados para simular cualquier otro planeta”. Modificando la topografía (posiciones y altura de los continentes) batimetría (profundidad del océano), la velocidad de rotación y el radio del planeta, y la densidad de la atmósfera, “podemos, en teoría usar modelos climáticos para simular cualquier planeta real o ficticio”, explica Pancost por boca de Radagast.

Dan Lunt comenta que “este trabajo tiene un lado divertido, pero también tiene un lado serio. Una parte central de nuestro trabajo en Bristol implica el uso de modelos climáticos para simular y comprender el clima pasado de nuestra Tierra. Al comparar nuestros resultados con la evidencia de cambios climáticos del pasado, por ejemplo, de los anillos de árboles, testigos de hielo y antiguos fósiles de plantas y animales, que puede validar los modelos climáticos, y ganar confianza en la precisión de sus predicciones del clima futuro”.

El IPCC, que incluye a varios científicos de la Universidad de Bristol, ha mostrado que los modelos climáticos pueden simular con éxito los climas del mundo helado de la última Edad de Hielo, o el intenso calor del ‘ efecto invernadero del Eoceno’, hace 50 millones de años, un brusco calentamiento global que provocó una extinción masiva y se conoce como máximo térmico del Paleoceno-eoceno. Estos mismos modelos se utilizan para simular el clima futuro de nuestro planeta.

Mapa topográfico del modelo utilizado para la simulación de la Tierra actual (a), la tierra de los dinosaurios (b) y la Tierra media (c)

Mapa topográfico del modelo utilizado para la simulación de la Tierra actual (a), la tierra de los dinosaurios (b) y la Tierra media (c)

 

El trabajo destaca también la importancia de evaluar la ‘sensibilidad climática’, que se define como el incremento de temperatura media de la tierra en respuesta a una duplicación de la concentración de dióxido carbono atmosférico (CO2), el principal gas de efecto invernadero. El IPCC estima que ese incremento de temperatura estaría entre 1,5 y 4,5 grados centígrados. Y de acuerdo con la tasa de emisión de CO2 actual se alcanzaría en el año 2050, que pasaría a ser de 560 partes por millón frente a las 280 actuales.

 

Bilbo Bolsón, el mago Gandalf y los trece enanos liderados por Thorin continúan su épico viaje para recuperar la Montaña Solitaria (Erebor), en la esperadísima segunda entrega de la trilogía de El Hobbit, de Peter Jackson, La desolación de Smaug

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