El pop británico se vuelve blandito

Publicado por el feb 17, 2015

Compartir

musicos

Algo raro está pasando en el mundo del pop cuando el gran triunfador de los Grammy agradece al novio que le ha dejado descompuesto el haberle permitido grabar el disco que le ha dado la fama, porque de ahí le vino la inspiración lamentosa. Independientemente del sexo de la pareja, se trata de una revancha ñoña para un disco, sí, ñoño. Pero, desengañémonos, se lleva la sensiblería, especialmente en el panorama británico. Porque Sam Smith no es el único que consigue conmover al público con sus llantos. Ed Sheeran es otra de las grandes incorporaciones al Olimpo multivendedor con canciones que parecen pedir perdón por acercarse a nuestras oídos. Y solo hay que ver su vídeo en plan bailarín de «Thinking Out Loud», que sobrepasa el calificativo de cursi pero que cuenta con más de 243 millones de vistas. El mismo Noel Gallagher dijo que no entendía vivir en un mundo en el que este pelirrojo llena el estadio Wembley. Claro que el exOasis está en plena promoción de su nuevo disco, y no hace más que echar pestes de todo el mundo porque sabe que es la forma de aparecer en los medios (glups, hemos caído en la trampa).

De voz parecida a la de Ed Sheeran está Tom Odell, ganador de un Brit en 2013. Solo hay que ver el título de sus éxitos, «Another Love», «Sense»y «Till I Lost» para saber a dónde nos conduce su piano: a un alma tan atormentada como meliflua. No se nos podía olvidar Passenger, el barbado Michael David Rosenberg, con una propuesta dirigida más o menos al mismo público que La Oreja de Van Gogh. Voz también aguda, nasal, ideal para contar penas y autoindulgencia.

Hace unos días estuvo por aquí George Ezra, otra de las últimas sensaciones entre los súbditos de Su Majestad la Reina, y, por lo menos, cambia el registro: voz grave, pero también sedosa y con un sonido acústico. Citan entre sus influencias a Bob Dylan y Woody Guthrie. Vale, sí, pero envueltos en almíbar. Aquí no se libra ni la electrónica, que abandona su frialdad intrínseca para hacer sitio a la tibieza. Oigan si no a Calvin Harris. Bueno, mejor no lo oigan.

¿Alguna mujer dispuesta a conmover a las masas? Pues sí: Birdy. La jovencísima Jasmine Lucilla Elizabeth Jennifer van den Bogaerde. Una música tan lastimera como largo su nombre. ¿Y Adele? ¿Alguien se atrevería a citar aquí a Adele? Pues sí, estamos lanzados. Ella por lo menos combina momentos lacrimógenos con un soul más marchoso, y nadie puede negar que su voz es prodigiosa, pero su famosísimo «Someone Like You» entra de lleno en esa categoría en la que hasta el poseedor del oído menos dotado dice «qué bonito», o «cómo me emociona a mí esta chica». Un consejo: antes de dejarse llevar por el torrente sentimental de la melodía, escuchen temas lentos de Aretha Franklin.

Parecía que James Blunt había desbordado el vaso sentimentaloide, pero el pueblo busca remover sus entrañas en estos tiempos en que el planeta está sumido en la violencia física y financiera. ¿Los antecedentes? Fácil es encontrarlos en Travis, James Morrison o Coldplay, incluso algunos atrevidos citan a Radiohead, con ese ¿molesto? aullido lamentoso. Puede ser, puede ser. Tampoco se libra de culpa una película como «Once», que se dio pátina de película musical indie de culto también a base de gimoteos, los de Glen Hansard.

¿Cómo acabará esto? Pues como siempre, yéndonos al extremo contrario. Al tiempo, al tiempo.

 

 

Compartir

ABC.es

ABC Road © DIARIO ABC, S.L. 2015

Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

Categorías
Etiquetas