The Long Ryders galopan sobre Madrid

Publicado por el dic 11, 2014

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The Long Ryders en plena carrera

 

Fueron los cuatro jinetes del Apocalipsis de la era Reagan. The Long Ryders nacieron a galope entre estilos: polvo del desierto californiano con filo punk británico. Una mezcla que agitaron sus dos líderes, Sid Griffin y Stephen McCarthy, a las riendas de las seis cuerdas. La banda fue una de las cabezas visibles del llamado Paisley Underground durante los ochenta, junto a otros profetas en un desierto de guitarras como Green on Red o Jason & The Scorchers.

La mezcla de géneros fue natural. El propio Griffin ha revelado en alguna ocasión que cuando escuchó por primera vez a los Sex Pystols en Kentucky, decidió subirse a un coche dirección California y formar un grupo. Este road trip dio a luz a The Long Ryders, aunque junto a McCarthy el resultado les acercó más a The Byrds. Hasta el punto que el mismísimo Gene Clark bendijo al grupo en su primer disco, “Native Sons” (1984), poniendo voces en “Ivory tower” (“It’s too late!”, clamaba). Tres discos, tres trallazos de rock americano. Oro puro. Su debut y “State of our union” (1985), toda una declaración y enmienda contra la Administración del Gobierno Reagan, siguen conformando un rodeo de ritmo al borde de la navaja, guitarras emocionantes y armonías vocales directas al corazón.

Esta carrera de fondo acabó en 1987 cuando el grupo se separó, pero su estela la siguieron otras tantas bandas como Uncle Tupelo, The Jayhawks (con quienes McCarthy giró unos cuantos años después) o Wilco. Mucho ha llovido desde los ochenta y en estos treinta años Sid Griffin se ha reconvertido en músico de bluegrass a bordo de The Coal Porters, además de crítico de rock ocasional escribiendo libros sobre Gram Parsons o Bob Dylan. Pero ahora los jinetes han vuelto a cabalgar sobre tierras españolas, en una mini gira que les ha llevado por Madrid, Valencia, Bilbao y León.

El pasado jueves 4 de diciembre en la sala Sol, Griffin demostró que la actitud sigue intacta. Subió al escenario con camisa blanca, tirantes y corbata como un caballero del Sur. Con un telar en el que invocaban a Elvis Presley de fondo y la capital por Montera, el grupo abrió fuego rescatando «Native sons»: «Tell it to the judge on Sunday», puñetazo al estómago.

Tres a la voz cantante, mientras McCarthy y Tom Stevens al bajo ejecutaban imperturbables como cirujanos precisos, Griffin era un libro abierto de zarandeos, malas caras por los problemas de su guitarra y actitud. Dice que, acostumbrado a los acústicos con The Coal Porters, los conciertos en eléctrico de sus colegas Ryders le hacen pitar los oídos y los primeros veinte minutos dieron fe de ello. Pero después de comenzar a medio gas, el grupo subió revoluciones con «Ivory Tower» y lo que sucedió después fue un disparo tras otro hacia la gloria, que enlazó «I can’t hide» con «Too close to the night» para tocar la cima en «I want you bad», emoción de veinte quilates.

Dentelladas a las seis cuerdas y destellos de sol californiano, el grupo trotaba desbocado. Como unos Flying Burrito Brothers vitaminados, pergeñaron «I had a dream» y «(Sweet) Mental Revenge». Tras la versión de Waylon Jennings, en terreno de bises arrojaron otro cover, The Byrds esta vez, con«Have you seen her face». Fue entonces cuando Griffin sacó polvo a su armónica y arrancaron una apoteósica «Looking for Lewis and Clark» a la que se subió toda la audiencia en los coros. Con ganas de más y antes de ponerse a firmar discos, Griffin animó a toda la sala a seguirles hasta Valencia, donde el grupo tocaba al día siguiente. A ver quién les llevaba la contraria. Los treinta años de los Long Ryders a sus espaldas engañan: nunca dejaron de galopar.

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Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

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