Achtung Bono! La muerte viaja en bicicleta

Achtung Bono! La muerte viaja en bicicleta

Publicado por el nov 19, 2014

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Por Javier Tahiri y Fernando Pérez

Puede que no haya provocado tantos desenlaces fatales como el caballo y que otros pedales causen muchos más estragos, pero la bicicleta también tiene su particular historia negra en el pelotón del pop rock. El último derrape serio lo ha protogonizado esta semana el millonario, filántropo, ocasional músico y en general hombre de bien Bono. Paseaba ufano y sin contaminar por Central Park cuando sufrió un incidente sin especificar (algunas fuentes aseguran que tropezó con su propio sentido del riesgo creativo, que estaba tirado en el suelo) por el que tendrá que ser operado de un brazo, el mismo con el que saluda en las conferencias anuales internacionales, lo que no hace sino subrayar el dramatismo de la situación. El suceso vuelve a dejar claro que la providencia está del lado del músico irlandés, que la semana pasada asistió sin despeinarse al improbable suceso de ver salir disparada una puerta de su avión en pleno vuelo. Tras la caída, U2 ha tenido que suspender su participación en The Tonight Show with Jimmy Fallon. Sus fans y la Paz Mundial, no necesariamente en ese orden, estarán unos días alicaídos y preocupados, pero parece que la cosa no irá más allá. Sin embargo, otros personajes del velódromo pop no tuvieron tanta suerte.

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El más célebre de los artísticos cadáveres que se cobraron las dos ruedas es sin duda el de la berlinesa Nico en 1988. Una tarde soleada de julio, mientras paseaba por Ibiza en bicicleta junto a su hijo, sufrió un ataque al corazón, cayéndose y golpeándose la cabeza. Al llegar al hospital, el diagnostico fue tan firme como erróneo: insolación. Lo que realmente aquejaba a la musa de Warhol era un derrame cerebral, según recoge el diario balear «Nou diari», y un día después murió con 49 años. La bicicleta y una presunta negligencia médica se llevaron por delante a la eterna musa de Andy Warhol, que dejó en el camino el poco influyente primer disco de la Velvet Undergorund y un precioso álbum debut, «Chelsea Girl» (1967).

El de Nico es el caso más conocido, pero no el único. Arrollada por un camión, Mary Hansen, cantante y guitarrista de Stereolab, falleció en diciembre de 2002 mientras paseaba en su bicicleta por el distrito financiero de Londres, que por unas causas u otras nunca resulta un lugar seguro. Tenía 36 años.

Una (mala) suerte similar corrió recientemente Alan Wills. El que fuera en los ochenta batería de The Farm  (recordados por el one hit wonder masivo All Together Now) y creador del sello Deltasonic (escudería de The Coral, de los que fue manager, The Zutons, The Dead 60′s, The Rascals o The Suzukis, entre otros) falleció en un accidente de bicicleta a los 52 años el pasado mes de mayo. Brent Liles, bajista de Social Distortion, un grupo marcado por las tragedias, perdió la vida en enero de 2007 en la localidad californiana de Placentia cuando su bicicleta fue arrolla por un camión que se saltó un semáforo. La bicicleta no entiende de estilos ni respeta la música seria. El compositor romántico francés Ernest Chausson murió en 1899 en Limary, a los 44 años, tras perder el control de su bicicleta y chocar contra el muro de cierre de su propiedad.

Aunque existen versiones contradictorias, parece ser que el líder de INXS, Michael Hutchence, perdió buena parte de sus sentidos del olfato y el gusto tras un choque con un taxi en París mientras montaba en bicicleta con Helena Christensen. El suceso le sumió en una profunda depresión cuyo final es de sobras conocido.

Muchos otros también estuvieron a punto de no contarlo. Ozzy Osbourne, que no hay charco en el que no haya rodado, se fracturó ocho costillas y sufrió una fractura leve de una de las vértebras en su cuello en un accidente sufrido cuando iba en bicicleta por su finca de la campiña inglesa (sí, solo le faltaba salir en “Las mejores casas de las lectoras”), en diciembre de 2003. Curiosamente, los médicos aseguraron a Reuters que el rockero que merendaba murciélagos se encontraba relajado (un participio del que nunca ha participado) y estable en el hospital. La ataraxia accidental…

Carrera de relevos en el brit pop

Una parte del brit pop también murió y nació a lomos de una bicicleta. En 1995, el Festival de Glastonbury abría con The Stone Roses como cabezas de cartel, en lo que iba a ser el regreso dorado de los padres del movimiento. Verano del 95 y con una juventud febril por todo lo que olía a brit. Era el momento y el lugar perfecto para Mani y los suyos. Sin embargo, «Second coming» (1994) no funcionó ni como titular. Unas semanas antes, el guitarrista de la banda, John Squire, se rompió la clavícula al caerse de su bicicleta de montaña en California, por lo que los Stone Roses tuvieron que suspender su actuación en el festival. La banda que sustituyó a los de Ian Brown fue Pulp.

Cuando se celebró Glastonbury aún no se había publicado «Different Class» (1995), el disco que consagraría a la banda de Sheffield. «Common People» había salido como single un mes escaso antes de su actuación por lo que el grupo lo tenía difícil para salir airoso en un festival repleto de seguidores de Stone Roses con la entrada comprada. Pulp estaban invitados a una fiesta que no era suya.

Pero todo lo que ocurrió después de que Jarvis Cocker se subiera al escenario de Glastonbury fue historia.

 

El concierto fue un éxito. La propia «Common People» refleja bien el baño de masas de Pulp, con un Cocker lleno de actitud y un violín que se encamina hacia el apocalipsis. Miles de británicos volaron ese día sobre el barro y el grupo fue catapultado hacia la gloria. El propio Jarvis recuerda la importancia de ese concierto como catalizador para la trayectoria de la banda.  Mientras tanto, The Stone Roses precipitaron su caída y se salieron de vuelta. Las peleas entre Brown y Squire y las malas críticas de «Second Coming» hicieron el resto. Un año después, el frenazo se hizo epitafio y la banda se separó.

Baches en la carrera

Muchos otro artistas han sufrido baches en su carrera tras tener una mala expericencia sobre la bicicleta. Los Beastie Boys tuvieron que cancelar una gira programada para el año 2000 después de que Mike D sufriera un grave percance sobre dos ruedas. La gira que los The Doors postizos se empeñaron en montar a comienzos del nuevo milenio se tuvo que aplazar porque el batería reclutado para la ocasión, el ex de The Police Stewart Copeland, se rompió un brazo mientras paseaba con su bici. Hasta los apologetas de las máquinas y sacerdotes del proselitismo ciclista, Kraftwerk, tuvieron su percance sobre dos ruedas. Ralf Hütter, uno de sus fundadores, sufrió en los años ochetnta un gravísimo accidente que lo dejó en coma. La leyenda cuenta que, nada más despertar, preguntó: ¿Dónde está mi bicicleta? 

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Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

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