Para que luego digan que la música no cambia el mundo

Publicado por el nov 17, 2014

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Funeral of the Iranian pop star Morteza Pashaei in Tehran

Sí que lo hace, sí. Las imágenes de Elvis Presley en el programa de Ed Sullivan cambiaron para siempre las vidas de multitud de  jóvenes  (Bruce Spingsteen y Roger Daltrey entre ellos) que contemplaron aquellos movimientos de pelvis (y los gritos histéricos que provocaban en la audiencia). Hubo que prohibir que apareciera de cintura para abajo en apariciones posteriores. La irrupción de los Beatles abrió un nuevo mundo en las mentes de las jovencitas que contemplaron aquel despliegue de euforizante ritmo. Igual que los Rolling Stones provocaron el despertar sexual de otras tantas chicas, entre ellas Patti Smith.

Todo esto viene a cuento por las imágenes que nos llegan del entierro este domingo de Morteza Pashaei, un ídolo pop iraní que ha convocado en torno a su ataúd a una multitud que no se veía en las calle de Teherán desde las pasadas elecciones de 2009, cuando se produjeron las protestas por el posible amaño de urnas. Y lo bueno de la historia es que entre sus seguidores se encontraban tanto los admiradores de la cultura occidental como representantes de los sectores tradicionales. Eso sí, las autoridades contemplaban todo aquello muy fijamente y con horror.

La persecución a la música popular en Irán ha obligado a un sinfín de artistas de rock, rap o pop a pasar a la clandestinidad. No es nada nuevo. Hay múltiples ejemplos. En la Alemania nazi se prohibía toda manifestación de música negra, como el swing, tan de moda en aquella época. Durante un tiempo, el franquismo persiguió el jazz. Por no hablar de Víctor Jara, que sufrió en sus carnes la osadía de cantar lo que se le pasaba por la cabeza. Hasta en Cuba llegó a ser contrario al régimen interpretar algo de la enorme riqueza de su música tradicional. O cuántos músicos de räi han sido asesinados, sobre todo en Argelia, por ser considerados enemigos del islam. Algo tendrá, pues, la música, para ser considerada tan peligrosa.

Pero bueno, de lo que aquí se trata es de rendir un pequeño homenaje al finado, Morteza Pashaei, que fue capaz de abrirse camino en territorio tan hostil. Murió el pasado viernes de cáncer de páncreas, mientras sus seguidores rezaban y llenaban las calles de Teherán con sus canciones.

 

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Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

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