Cienciología y músicos, encuentros en la tercera fase

Publicado por el Nov 17, 2014

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«Cantas maravillosamente; (…) Sabes leer música» (L. Ron Hubbard, fundador de la cienciología, a sí mismo en sesiones de autohipnosis de 1947)

Hubo un momento en el que la cienciología fue una más de las ideas que parecían florecer en la contracultura de la costa Oeste estadounidense a finales de los sesenta, como una revolución mental sin calada a los pies del cruce de Haight-Ashbury en San Francisco. «Después de las drogas está la cienciología», afirmó Jim Dincalci, médico del fundador de la religión, L. Ron Hubbard y así lo recoge el periodista del «New Yorker» y premio Pulitzer, Lawrence Wright en su último y exhaustivo libro, «Cienciología. Hollywood y la prisión de la fe» (Editorial Debate).

Si bien la organización se fundó en los cincuenta, en los sesenta cogió vuelo hacia dimensiones más elevadas. Fue en esa época cuando algunos miembros de Grateful Dead se interesaron en la religión puesto que prometía «experiencias místicas sin necesidad de alucinógenos». Con este reclamo incluso Elvis Presley compró varios libros y servicios de la religión. Según Wright, Hubbard siempre concedió gran importancia a atraer a personalidades para difundir su mensaje. Décadas después, la cienciología cuenta con adeptos declarados como Beck, quien ya ha bromeado en alguna ocasión que su pertenencia a la religión suele protagonizar la última pregunta de todas las entrevistas que concede.

Lo cierto es que a lo largo de los años, la iglesia ha tenido una considerable influencia en la música. Y a pesar de las muchas historias de famosos que acababan en la ruina tras su paso por la cienciología (el libro de Wright desgrana varias de ellas), no todos salieron perdiendo del lado del bolsillo. Durante los ochenta, Van Morrison decidió experimentar con la organización durante cinco años con abrupto final. Pero el huraño León de Belfast fue uno de los pocos artistas que puede decir que le sacó dinero a la cienciología (y no al revés), al vender millones con su aclamado «No guru, no method, no teacher» (1986) trabajo para el que se basó en su paso por el club de seguidores de Hubbard, a quien había incluido previamente en los agradecimientos de «Inarticulate speech of the heart (1983).

A pesar del éxito del disco, posteriormente el irlandés ha restado importancia a su fase ciencióloga y ha negado que llegase a pertenecer a ella. El de Belfast nunca fue de pastores, ya lo cantaba en «In the garden»: «No guru, no method, no teacher just you and I and nature»

Otros se lo tomaron más en serio. Es el caso del soul man Isaac Hayes, cienciólogo desde los noventa que inclusó llegó a grabar un disco inspirado en las enseñanzas de Hubbard junto a otros admiradores como Chick Corea en «The Joy Of Creating» (1997). El compromiso de Hayes era tan profundo que en 2006, cuando ponía voz a Chef en South Park, abandonó el programa a raíz de un capítulo que tomaba como objeto de sus burlas a la cienciología, el ácido «Trapped in the closet».

La historia de Leonard Cohen fue radicalmente diferente. El canadiense tuvo un fugaz paso por la organización en los setenta que dejó poso en un tema como «Famous blue raincoat» de su «Songs of love and hate» (1970). En entrevistas Cohen ha admitido que el lamento de «Did you ever go clear?» se refería a un estado espiritual de la cienciología. Aunque el idilio del canadiense con la religión fue menos metafísico de lo que parecía. Perro viejo, Cohen admitió con los años que entró en la organización porque había oído que era «un buen sitio para conocer chicas».

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