The Lucksmiths, cartografía sentimental

Publicado por el ene 27, 2014

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Lucksmiths-Cartography-for-Beginners

Los australianos The Lucksmiths pertenecían a esa reducida pero irreductible categoría de grupos entrañables que se empeñan, pasando por alto lo bien que viste tu música una buena etiqueta «post-algo» o un fastuoso «after-lo-que sea», en fabricar canciones y melodías pop bonitas, redondas, limpias, perfectas… No tienes más que poner la radio o repasar las listas de novedades y éxitos de Spotify (o de Deezer, cambia el collar, el chucho ladra igual) para comprender que esa no es una tarea precisamente fácil. A ellos se les daba particularmente bien, pero «the world won’t listen», que dirían los hermanos mayores de Manchester (no, el nombre de «The Lucksmiths» no era un homenaje involuntario).

Los de Melbourne aguantaron en un permanente segundo plano durante más de tres lustros de brillante carrera sin apenas altibajos, aunque sus canciones fueron ganando en instrumentación y matices a medida que pasaban los años. Ya se sabe: cuando uno es joven, atiza; según madura, matiza. El tiempo es que lo tiene, consigue que evolucionar sea inaplazable. Lo importante es intentar hacerlo con clase. Y aquí sobraba. Hace menos de cuatro años, se despidieron del modo que cabía esperar: sin hacer apenas ruido. Y desde entonces el mundo sigue girando (y llenando estadios), pero es un lugar bastante más feo, si cabe.

Como su propio nombre indica, el recopilatorio «Cartography for the Begginers», recientemente publicado, es un clarificador mapa para descubrir los tesoros escondidos en la discografía de Marty Donald y compañía. La búsqueda merece la pena. Y también la quita, la pena, palabra. Cien por cien garantizado. A veces contagiosas, otras melancólicas, desaforadamente románticas a menudo, las joyitas pop del cuaterto de Melbourne tienen siempre un poderoso y prolongado efecto reconstituyente. Nadie es capaz de escuchar «T-Shirt weather», «Sunlight in a Jar» o «Under the rotunda» y no sentirse mejor que tres minutos antes. Mejor persona incluso. O de descubrir «The Year of Driving Langurously», «The Chapter in Your life Entitled San Francisco» o la maravillosa «Guess How Much I Love You» sin verse atizado por una saudade devoradora, ese mal que se disfruta.

Esta última condensa en un sola y maravillosa frase todo el universo literario de la banda. Rememorando las conversaciones telefónicas con su pareja, que está en la otra punta del mapa, el protagonista de la canción suelta: «And when I spoke to you, you said “I’ll see you soon”, but I haven’t seen you for ages, and your voice sounded so small, the loneliness of a long distance phone call». Relaciones carcomidas por la distancia, física o no, desgastadas por evidentes problemas de cobertura, sintonización y con un «estimated time of arrival» imposible de sincronizar. En el fondo, quizas éramos mejores por carta… Y seguiremos echando mucho de menos lo que ya no tenemos o acabará pasando lo que tanto tememos, pero hoy quizás acabe saliendo un poco el sol. Quien no se consuela es porque no quiere escuchar a The Lucksmiths…

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Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

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