Matrimonios de incontinencia

Publicado por el Jan 10, 2014

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Echar la zarpa al repertorio ajeno, especialmente al que te convirtió en lo que eres, es una tentación recurrente desde que el rock echó a girar. Versiones hay a patadas (la expresión viene a cuento, gran parte duelen como el impacto de un mawashi geri): interesantes, sorprendentes, imposibles, desquiciantes, descacharrantes y, sobre todo, accesorias o completamente innecesarias (algunas, pocas, dejan temblando al original, pero ese es otro post). Menos habitual es que una banda o un artista dediquen todo un álbum a revisitar el bagaje de un solo grupo o músico. Y si el que lo que hace es Dan Bejar, el tipo detrás de Destroyer y miembro de New Pornographers, con las canciones de Sr. Chinarro… la rareza se convierte en una suerte de fenómeno paranormal que ríete tú de los marcianos sobrevolando el estadio del Werder Bremen (¿qué se les habrá perdido allí pudiendo abducir a Mike D’Antoni en el Staples?)

Superado el impacto del peculiar reparto y el inevitable acentazo (Bejar tiene orígenes españoles, pero de Salamanca no es), «Five spanish songs» trasciende la curiosidad y se convierte en un delicioso ejemplo de cómo llevar a terreno propio los hallazgos de los demás. En los toques glam de «El Rito» o en el aire jazzístico de un «Del montón» sin sombra de rumba, por ejemplo. De hecho, la versión más fiel al original, «Maria de las Nieves», es la que más chirría. Un entretenimiento con fundamento, aunque desde luego no es lo que se esperaba casi tres años después de desenfundar el estupendo «Kaputt». Ahora lo que tocaría es que Antonio Luque, poseído como está por ese agitado espíritu estajanovista, sacara un doble álbum con canciones de, no sé, Alice in Chains. Y en inglés, claro.

Cuesta encontrar ejemplos similares al de la extraña pareja, de su padre y de su madre, Destroyer-Chinarro. A la altura está «What’s next to the moon» (2001), el disco en que Mark Kozelek, el alma atormentada que gemía y musitaba en los maravillosos Red House Painters, dejaba en un esqueleto acústico, las raspas de la rabia, un puñado de canciones de AC/ DC. Sospechoso habitual en este tipo de sucesos, con especial fijación en John Denver (nadie es perfecto), Kozelek se apuntó con su siguiente grupo, Sun Kil Moon, otra genuina rareza monográfica dedicada a Modest Mouse («Tiny Cities», 2005)  en la que la tensión anárquica de la banda de Seattle se reconducía hacia un paisaje brumoso de voraz melancolía. Por cierto, la banda de Isaac Brook es un imán para el tributo en gran formato, porque un año antes, el grupo de bluegrass Iron Horse también había publicado un álbum completo dedicado a su repertorio («Pickin’ on Modest Mouse», 2004).

Pero hasta el perro más verde tiene quien le ladre a los ojos, y eso es lo que sobre el papel parecía la unión entre Norah Jones y Billie Joe, el cantante de Green Day, para reinterpretar de forma íntegra… ¡el segundo disco de los Everly Brothers!, “Songs that daddy taught us”, que a su vez versioneaba canciones tradicionales americanas. Contra todo pronóstico, el artefacto de «Norahjoe», publicado hace unas semanas, no solo no es un completo dislate, sino que se reivindica como un delicioso y trabajado manjar sonoro.

Más previsible es la querencia de cualquier hijo de vecino por Bob Dylan. Columbia hizo la trampa y reunió en un solo disco todas las versiones que los Byrds realizaron en los años 60 del «Judas de Newport» (“The Byrds plays Dylan”, 1979), pero fue Bryan Ferry quien se marcó un genuino «Dylanesque» (2007) de golpe, en el que afrontaba los clásicos del maestro con respetuosa y proverbial elegancia. Los Beatles, el grupo más saqueado de la historia, también han tenido sus revisiones de larga duracion, especialmente en clave jazzística: muy reseñables son los dos álbumes de Count Basie (1966 y en 1969) o el de Sarah Vaughan (1977).

Uniones naturales son las de Bruce Springsteen con el cancionero de Peter Seeger («We shall overcome», 1996), Dr. John con el de Duke Ellington («Duke Ellegant», 1999), el tributo de Eric Clapton a Robert Johnson («Me and Mr. Johnson», 2004) o el juego de tronos de B.B King y Louis Jordan («Let the good times roll», 1999). También Macy Gray se atrevió a reinterpretar íntegramente el «Talkin book» de Stevie Wonder (2012). España suma poco al selecto etcétera, pero sí se puede mencionar el intenso «Paralizando 13» con el que Vómito urgaban en las canciones de «Parálisis Permanente».

 

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Somos cuatro redactores de ABC amantes de la música pop y sus aledaños. Cuatro generaciones diferentes, con sus distintos puntos de vista impregnados de la peculiar visión que imponen los momentos vividos. Con Manuel de Fuente, el de mayor experiencia, guiando al resto en sus pasos a través del proceloso camino de la crítica y el debate musical. Más sobre «ABC Road»

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